Pátera de Otañes


En 1996 se inicio el procedimiento para declarar Bien de Interés Cultural la «Pátera de Otañes», una joya de la orfebrería romana encontrada hace dos siglos en esa localidad castreña. La pieza pertenece a la familia Otañes, que desde entonces ha la cuidado y custodiado con una gran responsabilidad. Trascurridos «solo» cuatro años, el proceso administrativo ha llegado a su fin con la publicación el pasado lunes día 27 de noviembre del decreto que declara a la pátera -plato con poco fondo- Bien de Interés Cultural, circunstancia especialmente significativa ya que se trata del primer bien mueble que goza en Cantabria de este status y de la protección que ello conlleva.

      Con motivo de la exposición «Cántabros. Génesis de un pueblo», organizada por Caja Cantabria y comisariada por Juan Antonio Muñiz, se pudo contemplar por primera vez en público, en Santillana del Mar, esta pieza romana que se conserva en una caja fuerte de una entidad bancaria.

      La pátera presenta seis escenas de bella factura relacionadas con la Salus Umeritana. En la parte superior, se encuentra la representación alegórica de esta diosa de la salud o ninfa de aguas salutíferas, bajo la forma de una mujer. En el centro, un personaje arrodillado recoge agua con una vasija. Más abajo, otro personaje vierte el contenido de un ánfora, presumiblemente el agua salutífera, dentro del tonel que transporta un carro de cuatro ruedas tirado por dos mulas uncidas por un yugo.

      Las tres escenas restantes se refieren al culto que suscita el manantial de agua, personificado en la Salus Umeritana, y el valor curativo o benéfico de ésta.

      La pieza presenta dos inscripciones cuya traducción es: Salus Umeritana (cara interna). De Lucio Publio Corneliano, peso de tres libras ... (cara externa).

      Por todo ello, puede interpretarse como una ofrenda en dedicatoria a la Salus Umeritana, es decir, a la divinidad que personificaba la acción benefactora o salutífera de las aguas de Umeri, de localización desconocida.

      El personaje que mandó realizar la ofrenda, quizá en agradecimiento por su curación a la ninfa o en reconocimiento del poder benéfico de las aguas de Umeri, pudo ser el L(ucius) P(ublius) Cornelianus citado en la cara posterior de la pátera; si bien éste puede ser también el nombre del orfebre.

      También cabe la posibilidad de que la pátera de Otañes no sea una ofrenda, sino un recuerdo adquirido por alguien en la fuente termal de un posible santuario de Umeri. Estaríamos entonces ante una pieza alóctona, procedente de algún lugar desconocido de la Península Ibérica o de fuera de ella. En cualquier caso, la pieza refleja de forma simbólica la importante actividad del termalismo y su asociación a cultos religiosos en época romana, sino también el comercio de ciertas aguas de uso medicinal o curativo.

      Tradicionalmente esta pátera ha sido datada entre finales del siglo I y el II, a partir de consideraciones estilísticas, como son el tipo de plegado de los vestidos, y la forma del ánfora representada en la escena del carro. En los últimos años, sin embargo, ciertos autores han mostrado una tendencia a adelantar la cronología de la pátera a finales del siglo II o inicios del III, e incluso al IV, basándose en su tipología y algunas observaciones sobre la decoración.

      Nombre oficial: Pátera de Otañes. Lugar del hallazgo: Ruinas de una antigua edificación en las proximidades de Otañes (municipio de Castro Urdiales). Entre 1798 y 1800. Materia: Plata y oro. Se trata de una pátera de carácter ornamental, realizada en plata, con algunos elementos decorativos recubiertos de oro. Medidas: Diámetro: 21,1 cm. Profundidad: 2,3 cm. Letras de la inscripción: entre 0,4 y 0,7 cm. Peso: 974,5 gr. Su forma es simple, base plana y paredes curvas de escasa altura. Técnica de fabricación: Orfebrería. En la cara interna se localiza la decoración en relieve, de muy fina ejecución, con representación detallada de varias escenas.


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