PATRIMONIO TRASMERANO


El municipio de Bárcena de Cicero cuenta con una riqueza patrimonial que le convierte en uno de los más destacados en el panorama regional

      Conformado por las localidades de Adal-Treto, Ambrosero, Bárcena (Gama), Cicero y Moncalián el municipio de Bárcena de Cicero ofrece una gran variedad de arquitectura tanto religiosa como civil, todo un ejemplo del abundante patrimonio trasmerano. Históricamente este ayuntamiento perteneció a la Junta de Cesto, una de las cinco que desde el siglo XIV integraron la Merindad de Trasmiera, que abarca el territorio comprendido desde la cuenca del río Miera hasta la del Asón, y cuyo centro histórico residía en Hoz de Anero, lugar donde se reunieron las Juntas desde tiempo inmemorial en el sitio de Toraya, junto a la iglesia de Santa María.

      Iglesias, palacios, retablos, casonas, pinturas murales... hacen de Bárcena de Cicero un lugar privilegiado, digno de figurar entre los municipios punteros dentro del patrimonio histórico cántabro.

      De la arquitectura religiosa destacan las iglesias que en los pueblos del municipio se erigieron en los siglos XVI y XVII. Así, en Adal-Treto destaca la iglesia parroquial de San Cipriano, con ábside poligonal y cuyo presbiterio aloja un retablo de estilo romanista de finales de XVI en el que destaca la calidad de sus esculturas.

      En Ambrosero se encuentra la iglesia de San Andrés (siglos XVI-XVII), de pequeñas proporciones, con muros de sillarejo y sillares en las esquinas, cubierta por bóvedas de crucería con terceletes y ligaduras de tradición gótica. En su interior se aloja un destacado retablo rococó documentado en el año 1770.

      Seguiendo con el repaso a la arquitectura religiosa, en Bárcena (Gama) sobresale la iglesia de Santa María, construida en el XVII. Se trata de un edificio con muros de sillarejo y sillares en esquinas, contrafuertes y portada, que presenta un planta de salón, con tres naves cubiertas por bóvedas de crucería, dos sacristias, una capilla en el último tramo de la nave del Evangelio y coro alto, y torre de campanas a los pies. También en Bárcena destacan la ermita de San Roque, en el barrio de La Bodega, de mediados del siglo XVIII, y la ermita de San Pedro, en el barrio de Lamadrid, cronológicamente un poco posterior a la anterior.

      En Cicero, la iglesia de San Pelayo fue levantada en el siglo XVII y presenta una planta de cruz latina y torre. Su única nave se estrecha a los pies, junto al coro, a través de dos paños de sillares alternos. En su interior destaca el magnífico retablo romanista hace años restaurado, obra de Rodrigo de los Corrales, realizado a partir de 1633. También en Cicero destacan, en el barrio La Ermita, la capilla de Nuestra Señora de Gracia, documentada en el año 1591, y la ermita de San Antonio, en el barrio de La Vía, que puede datarse de principios de siglo XX.

      Por último, en Moncalián merece destacarse la iglesia de San Esteban, un edificio de medianas proporciones del siglo XVIII, que presenta una planta con cabecera poligonal, nave única, sacristía y pórtico y torre de campanas.

      Pero además de este rico patrimonio religioso, el municipio cuenta con prototipos destacados de la mejor arquitectura civil de Cantabria: una espléndida representación de casonas, palacios y torres señoriales de los siglos XVII y XVIII.

      El palacio de Alvarado, en Adal-Treto, se localiza en la parte alta de la localidad, en el barrio de la Maza. Consta de tres elementos: casa, capilla y torre y en la fachada de esta última se exhibe el gran escudo de armas. La capilla, de gusto herreriano, tiene espadaña y aloja un meritorio retablo barroco.

      En Bárcena (Gama) los palacios y las casonas se multiplican. Al lado de la iglesia de San María el visitante puede encontrarse el Palacio de Colina que se erigió a mediados del siglo XVIII, por iniciativa del insigne marino Juan Antonio de la Colina. El conjunto está protegido por un muro que se abre a través de una portalada. En el edificio se distinguen torre y casa, donde se alojan los blasones.

      En el barrio de Lamadrid, también en Bárcena, se encuentra el Palacio de Londoño, de mediados del siglo XVIII, que cuenta con dos grandes escudos flanqueando el balcón central. En el sitio del Carmen se edificó el palacio y capilla de Rugama, uno de los más representativos de la arquitectura señorial de Cantabria. La casa tiene dos pisos y la torre tres; mientras fachada y portalada se ornan con los blasones familiares, la capilla tiene espadaña y el escudo de los Rugama.

      Cerca de este monumento se encuentra el Palacio de Arredondo, de la segunda mitad del siglo XVII. Es una torre cuadrada con escudo, edificada en piedra de sillería y con planta cuadrada. Por último, y también en Bárcena, destaca la portalada de El Cristo que se realizó en sillería. La entrada adopta la forma de arco carpanel de grandes dovelas que descansan sobre pilastras. Sobre éste figura el escudo de armas de Valle Rozadilla.Sendos cubos adelantados y unidos en su parte superior, engloban los elementos anteriores y dan lugar a un arco carpanel.

      Una casona en el barrio de San Pelayo del siglo XVIII, la casa de Pando en el barrio de Pomares, además de numerosos escudos de armas existentes en otras casonas, completan el rico panorama arquitectónico del pueblo de Cicero.

      Todos ejemplos de la arquitectura civil y religiosa con que cuenta el municipio de Bárcena de Cicero aparecen recogidos en un catálogo monumental que el propio Ayuntamiento editó en su día, obra de la historiadora Karen Mazarrasa. Este tipo de publicaciones son un instrumento de gran valor, tanto para profundizar en el conocimiento artístico de la zona como para promocionar su conservación.

Texto y fotos: MARIO CERRO


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