Los Lagos. Túmulos a 1.700 metros


      El conjunto megalítico de «Los Lagos» se encuentra situado en terrenos de la Hermandad de Campoo de Suso, en la sierra de Hijar, a 1.730 m. sobre el nivel del mar, lo que le convierte en el más alto excavado, hasta el día de hoy en Cantabria.

      Este conjunto fue descubierto en 1995 por Alonso Gutiérrez Morillo, un arqueólogo natural de Extremadura afincado en Cantabria donde ejerce como profesor de Historia en la Enseñanza Secundaria. El hallazgo se produjo en el desarrollo del proyecto arqueológico de «Prospecciones de Arqueología Prehistórica en el valle de Campoo de Suso, Campoo de Enmedio, Reinosa y Santiurde de Reinosa», que contaba con los oportunos permisos y subvención de la Consejería de Cultura y Deporte.

      Al año siguente, se presentó un proyecto de actuación arqueológica para este yacimiento, al que la Consejería de Cultura otorgó el permisos y ayudas y que continúa en la actualidad, habiéndose desarrollado este verano la quinta campaña de excavación. El Ayuntamiento de la Hermandad de Campoo de Suso, en la persona de su alcalde Pedro Luis Gutiérrez, también ha proporcionado ayuda, cercando las zonas de excavación y subvencionando las dataciones absolutas...

      Este yacimiento se compone, hasta la fecha, de tres cámaras funerarias megalíticas, denominadas «Los Lagos I, II y III», de tres menhires, dos en la propia campa de Los Lagos y otro, descubierto en la campaña de 1999 en una zona anexa llamada el Sel Viejo -este último presenta caracteres fálicos y manifestaciones artísticas de la época: cazoletas y algún posible grabado.

      Además, se han encontrado dos estructuras, una de ellas circular, de grandes dimensiones, que aún no se ha comenzado a excavar (Los Lagos V), y otra, que se descubrió en la campaña del 98 y sobre la que han centrado los trabajos este año.

      La cultura material que han proporcionado las distintas campañas de excavación ha sido muy rica y variada para lo que es habitual en este tipo de yacimiento. Así, destacan un significativo conjunto de piezas líticas, piezas óseas, pequeños fragmentos cerámicos a mano y restos orgánicos, fundamentalmente, cáscaras de avellanas carbonizadas y carbón vegetal.

      Además, llaman la atención otros elementos que los investigadores clasifican como «suntuarios», ámbar, un pequeño fragmento de una cuenta facetada de azabache y un fragmento de un posible brazalete o pulsera en arenisca decorado con líneas de rombos entrelazados.

      Cronológicamente, Gutiérrez Morillo estima que la campa de Los Lagos ha estado ocupada desde tiempos prehistóricos hasta, prácticamente, la actualidad, de manera, cuanto menos estacional -Atilano, pastor de varios pueblos de Campoo de Suso, ya fallecido, vivía en este lugar cuidando el ganado varios meses al año-.

       A la espera de los resultados de las dataciones absolutas y basándose en la comparación de los restos encontrados con los de otros yacimientos, los responsables de este proyecto encuadran estos lugares, entre el 4000 y el 3000 antes de Cristo.

      La última campaña en «Los Lagos»se ha desarrollado desde mediados de julio hasta mediados de agosto y se ha centrado, principalmente, en la caracterización del lugar que denominado Los Lagos IV, del que se intuyó en la campaña del 99 que podría tratarse de una estructura de habitación prehistórica. El director de los trabajos, Alonso Gutiérrez, cree poder confirmar en la actualidad este extremo, puesto que aparte de gran cantidad de industria lítica y algún fragmento óseo y cerámico, se ha identificado un pequeño muro compuesto por cantos de diferentes tamaños, en el que se situaron agujeros para sostener postes de no gran tamaño, a los que se asocian cantos rodados, que pudieron ser utilizados como percutores.

       La estructura en alzado de este lugar, debió ser muy simple y se compondría de un murete de piedras de escasa entidad en el que se fijaban pequeños postes, sobre los que se pondría una techumbre vegetal -no se han encontrado restos de improntas de barro, por lo que se estima que no se taparía el vegetal con barro como ocurre en momentos posteriores-. En resumen, se trataría de una estructura muy simple, propia de grupos sociales más o menos móviles, en la que parece que pudo realizarse una labor de talla -gran abundancia de elementos líticos y percutores- y que se ha tenido la suerte de poder «sacar a la luz», puesto que dada su fragilidad, prácticamente, no había dejado improntas visibles.

      Por otro lado, la labor de prospección que realiza el equipo en un intento de contextualizar ha proporcionado este año «agradables sorpresas», como el fragmento de brazalete en arenisca decorado y una piedra de grandes dimensiones decorada con posibles grabados de animales. Este grabado es sumamente importante, puesto que en una zona en las que las cuevas son muy escasas, debido a la litología del terreno, las manifestaciones artísticas debieron ser, fundamentalmente, grabados en grandes losas, cuyo hallazgo es dificultoso.


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