Escalante. Variedad arquitectónica


      El patrimonio histórico del municipio de Escalante presenta un gran interés, remontándose algunos edificios al siglo XI, caso del molino de marea de Cerroja. Entre su variada riqueza cultural, resalta, en el capítulo religioso, la iglesia parroquial, dos conventos, uno de origen franciscano y otro de clarisas, así como varias ermitas levantadas en su entorno.

       Otros aspectos destacables son su urbanismo, propio de una puebla medieval; el Palacio y el escudo de armas de los Guevara; varias casonas dispersas por los diferentes barrios; así como su patrimonio industrial y tecnológico, con su exponente en dos molinos de marea.

      La historia y la descripción de los principales monumentos de este municipio de 14,6 km2, perteneciente a la antigua Merindad de Trasmiera y situado en la zona oriental de Cantabria, se plasmó hace unos años en un Catálogo Monumental, publicado por el Ayuntamiento, y realizado Miguel Angel Aramburu-Zabala, Celestina Losada, Ana María Pérez-Aguilera e Isabel Portilla Arroyo, algunos pertenecientes al área de Historia del Arte de la Universidad de Cantabria.

      La iglesia de Santa Cruz conserva como parte más antigua la capilla de Santiago, de mediados del siglo XVI, con una bóveda que apoya sus pilares sobre semicolumnas de orden jónico. Desde 1975, el Museo Diocesano de Santillana custodia la imagen de Santiago peregrino, procedente de esta capilla.

      La capilla mayor y la nave, construidas en el XVII por el maestro de cantería Pedro Díez de Llano, son junto a la portada, el cuerpo de campanas y la torre, algunos de los elementos más emblemáticos de esta parroquia.

      En el interior destaca el retablo mayor, del siglo XVIII, diseñado por el arquitecto Vicente Ortiz. Los cuatro retablos laterales también tienen su importancia y han sido restaurados recientemente.

      Próximo se encuentra el convento de San Juan de Monte Calvario, del siglo XVII, guardian de la imagen venerada por los vecinos, la Virgen de la Cama, escultura del año 1638, patrona de la localidad y que preside el retablo mayor, labrado por Francisco Martínez de Arce.

      El segundo convento construido en Escalante hace referencia a San Sebastián de Montehano, del siglo XIV. Arquitectónicamente, iglesia y convento ofrecen un estilo monacal. Su biblioteca cuenta con 13.000 volúmenes.

      En la iglesia La Virgen María, presidida por la Divina Pastora, yacen los restos de Bárbara Blombergh, madre de Juan de Austria, hijo bastardo de Carlos V, así como el cuerpo de la Marquesa de Viluma, quiene adquirió el convento tras la desamortización de Mendizabal.

      Siguiendo el recorrido por el patrimonio religioso de Escalante, se pueden apreciar las ermitas de San Pedro, del siglo XVII, en ruinas; de San Román, edificio románico de inicios del siglo XIII, de pequeñas dimensiones y con una sola nave; y la de San Roque, fechada entre los siglos XVI y XVII, de estilo neogótico.

      Una cuarta ermita, la de Santa María de Consolación, de principios del siglo XV, se utilizó como albergue de peregrinos y reuniones de concejos. Desde el XIX, está unida a un complejo formado por una casona, finca y caballerizas. Este conjunto se pretende adquirir para ubicar el Centro de Interpretación, Parque temático y sede de las oficinas de «Marisma Activa».

      La arqueología industrial también está presente en Escalante. El molino de Cerroja, del siglo XI, fue reconstruido recientemente, conservando la estructura original, el de Riomolino, del XVIII, está abandonado.

      La Plaza de España y su fuente labrada a principios del siglo XX, junto a una Casa Consistorial, de piedra, construida en el XVI, constituyen el centro social y administrativo de esta villa. A su alrededor se puede contemplar un casco urbano singular, con características de puebla medieval. En la Calle Mayor, que aparece en escrituras del año 1595, se encuentran casonas con restos góticos, además de la Casa y el escudo de los Condes de Escalante, un título que recibió Luis de Guevara y Avendaño en 1627. Otras casas que también conservan su escudo de armas son las de Santelices, Puente Somaza, Jado y la familia Lamadriz, del siglo XVI, un edificio al que se han incorporado varios miradores en su fachada y en los laterales.

      En la calle San Juan se alternan casonas nobles del XVIII y edificios de principios del XX, formando un conjunto alineado con cuadras en su planta baja y una primera planta dedicada a la vivienda.

      Las calles Sietevillas, Puente Somaza, Trasmiera, La Bien Aparecida, y los barrios de Rionegro, Noval o El Alvareo, son claros ejemplos de una arquitectura civil que perdura, que se remonta varios siglos y en la que destacan las balconadas de hierrro y madera.

      Siguiendo con la línea de intentar conservar e intentar recuperar su patrimonio, el Ayuntamiento ha solicitado a la Consejería de Cultura ayuda para la rehabilitación de la Casa de las Juntas, perteneciente también a Argoños, y que sirvió para celebrar concejos en los que los vecinos debatían los asuntos locales.


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