El legado del conde
( 27 de Febrero de 2004 )


Recientemente ha sido inaugurado en Limpias un parador de turismo en el rehabilitado palacio del Castañal y en su finca, perteneciente en sus orígenes a Manuel de Eguilior, quien a principios del siglo XX, con el fin de contar con una mansión acorde a su acomodada situación social y a su brillante trayectoria política, encargó un proyecto al arquitecto santanderino Emilio de la Torriente.

Los historiadores del arte y profesores de la Universidad de Cantabria, Luis Sazatornil y Ana Belén Lasheras, han publicado hace escasos meses un interesante artículo en la revista Trasdos, editada por el Museo de Bellas Artes de Santander, que ahora procede recuperar ya que en sus páginas se ofrece una valiosa y completa información sobre las características de este bien patrimonial, sobre las circunstancias que rodearon su edificación, sobre su carrera política y sobre la acción benefactora de Eguilior en su pueblo natal, así como sobre dos retratos desconocidos hasta la fecha que el pintor valenciano Joaquín Sorolla realizó para los condes de Albox a principios del siglo XX.

Manuel de Eguilior y Llaguno (Limpias 1842-Madrid 1930) fue diputado del partido liberal por Santander durante veinte años, gobernador del Banco de España (1897-1899 y 1916), ministro de Hacienda (1890) y de Instrucción Pública y Bellas Artes (1905) durante la Restauración, además de ocupar otros altos cargos en la Administración del Estado y en las Cortes.

En 1905 recibió el título de conde de Albox, fruto de su participación como comisario regio en 1893 en las tareas de reconstrucción de una comarca almeriense afectada en 1891 por unas graves inundaciones.

Para estar a la altura de este ascenso aristocrático y a este ennoblecimiento que experimenta su vida, Eguilior y su esposa, Carmen Avial, solicitaron en 1900 el oportuno permiso al Ayuntamiento de Limpias para la construcción de una nueva casa en el sitio denominado Fuente de la Salud. También de pocos años después datan los referidos retratos «de elegancia y poder», como los califican los autores del trabajo.

Continúan destacando Sazatornil y Lasheras en su investigación, que las obras del palacio estaban concluidas en 1903. Este consta de dos pabellones, el anterior, cuya fachada principal se orienta al este, contenía la vivienda; y en posterior, que se destinó a la cocina y a las dependencias del servicio. Ambos quedaron unidos mediante otro cuerpo destinado también al servicio y a la comunicación entre ambos.

El pabellón principal constaba de sótano, planta baja, planta principal, ático y buhardillas, mientras que los cuerpos posterior y central carecían de sótano. La superficie edificada en plata baja superaba los 667 metros cuadrados.

El estilo

«Salvando ciertas distancias, el palacio del Castañal parece deber algo al gusto por las arquitecturas vernáculas europeas tan de moda en la Europa de finales del siglo XIX. Tal influencia es visible en el tono rústico aportado por la alternancia de sillería y mampostería vistas y en algunos detalles decorativos neogóticos y Old English (ménsulas, balcones, antepechos, ventanas de doble cruceta, altas chimeneas, cresterías férreas, etc.), que tanto éxito estaban teniendo, por esas mismas fechas, para residencias campestres de la costa Cantábrica (véase el palacio de Miramar en San Sebastián, el de Los Hornillos en Las Fraguas o el chalet del duque de Almodóvar del Río en Comillas). En cualquier caso responde a los gustos pintorescos habituales en esta época, con su sólido cierre medievalizante -cercano al que Martorell idea para Sobrellano-, su amplio jardín pintoresco -que según tradición familiar el propio Eguilior sembró de nogales, castaños, álamos, magnolios y otras especies exóticas- y el sólido caserón proyectado por Torriente que preside, desde la altura, toda la finca y el pueblo de Limpias»; de este modo encajan estilísticamente Sazatornil y Lasheras en un pasaje de su investigación el palacio del Castañal.

El conjunto se completó con otras construcciones menores en la inmensa y arbolada finca, que a la muerte de Eguilior heredó su hermano Gregorio, y que luego fue adquirida por la administración para hacer de ella un moderno parador de turismo.

Acciones benéficas

Pero si interesante fue esta obra para el pueblo de Limpias, no menos lo fueron otras donde Manuel de Eguilior puso de manifiesto su vocación benéfica. Además de consolidar su memoria con diversos donativos para obras pías, colaboró e impulsó decisivamente varias obras públicas como las escuelas (inauguradas en 1912), el órgano (1918), las aceras y la traída de aguas (1930).

Retratos

Estos datos biográficos del conde de Albox, más o menos conocidos, contradicen también alguna información que por reiterada no está lo suficientemente contrastada, como es el hecho de que en el palacio del Castañal se celebrasen consejos de ministros presididos por el monarca Alfonso XIII. Parece que este dato no parece factible.

Pero, lo que resulta más novedoso es el descubrimiento realizado por estos dos investigadores de la Universidad de Cantabria. Se trata de dos retratos firmados por el insigne pintor valenciano Joaquín Sorolla y Bastida (1863-1923). El primero, de doña Carmen Avial Llorens (óleo sobre lienzo, 178x130), data de 1905; mientras que el de don Manuel de Eguilior y Llaguno (óleo sobre lienzo, 99x103), data de 1908; ambos están en una colección particular.

El retrato de la condesa es un «gran ejemplo de retrato femenino a la moda. Doña Carmen aparece elegantemente vestida con traje de fiesta y entronizada en su salón, girada hacia la derecha y ornada con todos los atributos de la elegancia. Se trata de una dama anciana, de aspecto bondadoso, en la que desentona algo la excesiva coquetería de su atuendo».

Por el contrario el retrato del conde se centra en el rostro y en la personalidad del retrato. Eguilior aparece representado como un gran señor, como un hombre de mundo de cuya mirada -algo extraviada en sus pensamientos- emana energía e inteligencia, una de las cualidades más apreciadas en los retratos de Sorolla.

Sin duda, se trata de dos obras de arte vinculadas estrechamente a Cantabria y ahora recuperadas gracias a este estudio.


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