Iglesia de Santa Maria
Piasca. Cabezon de Liebana
Declarada Bien de Interés Cultural / 1930


      La actual iglesia de Santa María es lo único que queda del viejo monasterio que ya funcionaba en el año 930 como ha testimoniado la documentación conservada. Posiblemente sus comienzos fueron anteriores, quizás en los siglos VIII o IX, cuando la repoblación en estas montañas lebaniegas estaba iniciándose. De la construcción románica destaca la arquería sobre la puerta principal, con las imágenes de S. Pedro y S. Pablo.

      Ya en escritura del 941 consta claramente que era un monasterio dúplice dirigido por la abadesa Ailo. A partir de mediados de la décima centuria, su poder y dominio se va ampliando rápidamente. Anexiones de iglesias, donaciones, rentas, etc., hacen de Santa Mª de Piasca a comienzos del siglo XI, uno de los monasterios más poderosos de la región.

      En 1172, con el posible ánimo de engrandecer la vieja fábrica de la iglesia, se construye la que ahora podemos contemplar. Se trata de una iglesia románica ya en fase de transición, de tres naves, tres ábsides (el central mayor y más alto) y cuatro tramos. Los ábsides son poligonales (ha desaparecido la fábrica inicial del izquierdo), cubiertos con bóvedas de nervios ya francamente góticas.

      Lo más interesante y valioso de Santa Mª de Piasca es su decoración escultórica. Sin duda estamos ante uno de los maestros tallistas más notables del románico montañés. Por su labor se puede asegurar que se trata de un gran escultor, posiblemente relacionado con la importante escuela de labrantes que se encargaron de hacer la bellísima iconografía y la rica decoración vegetal de los monasterios palentinos de Santa Mª de Aguilar de Campóo y de San Andrés de Arroyo.

      En la puerta occidental -la principal- la línea de sus capiteles muestra ese calado casi al aire, tan admirado en los trabajos de aquélla escuela palentina, con temas como la lucha de centauros, el caballero, enfrentamientos de grifos entre vástagos, etc, que vemos también en Aguilar, Rebolledo de la Torre, Perazancas, etc. La puerta meridional -la del cuerno-, lleva una espléndida arquivolta con posible representación de gremios (tipo Carrión): herreros, sastres, músicos, monjes, etc., y un incomparable cimacio con una cacería de jabalí.

      Magníficas son también las metopas de los dos ábsides en pie, los canecillos y los dos capiteles del mayor con el sacrificio de Isaac y La Anunciación. Los del ábside en su interior, con la escena de la Epifanía y con riquísimos "molinillos" tipo Vallespinoso, nos aseguran la maestría de este cantero llamado Covaterio.

      Obispado de Santander. Se puede visitar solicitando la llave en la casa más próxima al templo.

      FITA, F.: "El Monasterio dúplice de Piasca y la regla de San Fructuoso de Braga". Bol. de la R. Academia de la Historia XXXIV, 1989, pp. 448-461.

      ESCAGEDO SALMON, E.: Vida Monástica de la provincia de Santander. Tomo I: Liébana y Santillana. Santa Mª la Real de Piasca. Torrelavega 1918, pp. 35-88.

      GARCIA GUINEA, M.A.: El románico en Santander. Santander 1979, Tomo I, pp. 470-543.

      En Cabezón de Liébana:

      Iglesia parroquial del siglo XIX, en Cabezón.

      Ermitas del Carmen y de Guadalupe, en Cabezón.

      Estela romana, en Luriezo.

      En Pesaguero:

      Casa hidalga del s. XVII y horreo, en Valdeprado.

      Ermita de Ntra. Sra. de la Asunción, en Caloca.

      Antes de llegar a Potes, en Ojedo, se toma la carretera en dirección alPuerto de Piedrasluengas y de Cervera de Pisuerga (Palencia). Después de unos 6 km., superado Cabezón de Liébana, una desviación a la derecha conduce a Piasca.


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