Palacete, Castillo-Observatorio y Jardines de Los Ocharan
Castro Urdiales
Declarada Bien de Interés Cultural / 1985


      Este singular conjunto, realizado a principios de siglo, es fruto -al igual que otras obras ejecutadas en Bilbao y en Madrid- de la valiosísima colaboración que establecieron el magnate vasco don Luis de Ocharan Mazas y el arquitecto castreño don Eladio Laredo. El palacio, eclecticista, se realizó en torno a 1901, y el castillo, de inspiración neomudéjar y neogótica, posteriormente, hacia 1914.

      Luis de Ocharan encargó el palacio a Eladio Laredo y escogió un marco incomparable desde el que podía ver cómo descargaban sus barcos en el muelle, que precisamente hoy se conoce como muelle de don Luis. "Toki-Eder" fue el nombre vasco escogido, que quiere decir "hermoso lugar", y realmente lo es por su privilegiada ubicación. La edificación palaciega se haya rodeada de un amplio parque con estanque de reminiscencias románticas y capilla de inconfundible aire neorrománico. La propiedad está amurallada, y su fachada principal al paseo Menéndez Pelayo, está protegida por una extraordinaria verja de hierro que reproduce lotos de inspiración egipcia.

      El palacio de estilo ecléctico fue concebido como las villas italianas del renacimiento a la manera palladiana, con fachada porticada, enmarcada por columnas clásicas en doble hilera, que simulan un templete, y con una escalera lateral de doble acceso. Sus muros se revistieron de mármoles rosados y blancos, y en la parte superior, se cubrieron de cerámicas de enorme colorido.

      La fachada principal se asienta sobre una superficie de mampostería, donde se distinguen unos vanos circulares con rejas que simulan telas de araña. En la primera planta, destacan diez columnas jónicas que simulan la portada de un templo clásico y soportan la terraza del segundo piso. Tres grandes vanos enmarcados por pilastras se abren en cada planta. Un hermoso friso cerámico marca la diferencia entre el segundo y tercer piso. Los entrepaños son de decoración de mayólicas con motivos ornamentales, los llamados "a candelieri", de formas clásicas y que el ceramista Daniel Zuloaga -tío del pintor, Ignacio, y colaborador habitual de E. Laredo- había plasmado anteriormente en el Palacio Velázquez del Parque del Retiro en Madrid. El resto de las fachadas son más sencillas. El tejado es a cuatro aguas y se corona con torre cuadrangular de marcado carácter clásico, con seis columnas pareadas y frontón decorado con motivos florales y rematado con acróteras en sus vértices. También se distinguen cuatro chimeneas.

      El Castillo se ubica al otro lado de la vía del ferrocarril de Castro-Traslaviña, hoy desaparecida, entre variadas especies arbóreas de gran tamaño. Las murallas almenadas que le rodean le confieren una ambientación medieval. Se inspira en el gótico y en el mudéjar, destacando las torres almenadas y los vanos con arcos de herradura. También hay un pabellón de gusto oriental, que se utilizaba como observatorio astronómico.

      Es de propiedad privada, aunque se puede acceder libremente al parque.

      CABIECES IBARRONDO, Mª V.: "La arquitectura local como recurso didáctico". Jornadas sobre Didáctica del Museo. Gijón 1991. ORDIERES DIEZ, I.: Eladio Laredo. El historicismo nacionalista en la Arquitectura. Bilbao 1992. VV.AA.: Guía del Arte en Cantabria. Santander 1988.

      En Castro Urdiales: Chalet de los San Martín. Ficha 58. halet "Sotileza. Ficha 59. Residencia Pedro Velarde. Ficha 61. En Otañes: Iglesia parroquial de los siglos XVI-XVII, Casona de los Sierralta, Casa-Torre de los Otañes.

      En la antigua salida de Castro Urdiales en dirección a Bilbao por la N-634, se encuentra el Palacio, concretamente en la mano derecha de la calle Menéndez y Pelayo -nº 24-. Por su parte el Castillo se sitúa en la calle Leonardo Rucabado nº 26.


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