Palacio de Cerecedo
Adal. Barcena de Cicero
Declarado Bien de Interés Cultural / 1989


      La arquitectura patrocinada por nuestros indianos en la época barroca se adapta a las características generales de la arquitectura noble regional: casonas y palacios. Los indianos enviaban el dinero, pero no solían ocuparse de la ejecución de las obras, sino que depositaban su confianza en algún familiar, el cual se encargaba de contratar al arquitecto. Un magnífico ejemplo es este Palacio de Cerecedo o de Alvarado.

      A este edificio se le conoce también con el nombre de Palacio de Alvarado puesto que fue fundado por don Pedro Antonio de Alvarado Zorlado y Haro en 1752. Este indiano había estado en 1726 en Manila (Filipinas) como capitán de una Compañía de los Reales Tercios -a su vuelta debió traer los excelentes marfiles que se conservaban hasta hace poco tiempo en el palacio-, y en 1733 se encuentra en México como general (especie de gerente) del galeón "Nuestra Señora de la Guía", concretamente en Acapulco. Vuelve a España en 1751, y en 1752 Fernando VI le concede el escudo de armas que campea en la torre del palacio.

      El conjunto se encuentra cercado por una alta muralla, accediéndose a la corralada mediante una sencilla portalada. En torno a ella se distribuyen los tres volúmenes principales: torre, casa y capilla. La torre es un cuerpo prismático de cuatro alturas, sin puerta exterior en la fachada principal. En el tercer piso muestra el escudo entre dos balcones volados de hierro con peanas de piedra, mientras que el resto de los huecos son antepechos enmarcados con molduras diversas. La casa principal se adosa a la torre en su lado oriental. También de sillería en su fachada, muestra la portada en arco carpanel y un balcón corrido en su planta superior, con tres puertas rodeadas de molduras con orejeras. Este tramo corresponde al salón principal del palacio.


      Junto a la casa, en escuadra, se alza otro edificio de dos plantas, con soportal de arcadas, que enlaza con la capilla, dedicada a la Virgen del Carmen, que hasta hace pocos años aún poseía culto. Esta presenta un solo cuerpo rectangular con amplia portada exterior situada hacia el este. La puerta, cobijada por un gran arco, se enmarca en pilastras y entablamento clasicista con una pieza armera preparada para labrar los símbolos del linaje. Se remata con una sencilla espadaña. El interior guarda un notable retablo barroco.

      Es propiedad privada y generalmente está cerrado, ya que no se encuentra habitable. Para su visita es preciso contactar con su propietario.

      CAMPUZANO, E.: Los Indianos. El Arte Colonial en Cantabria 2. Santander 1993, p. 50. CARRETERO BAJO, A. E.: «El Palacio de Alvarado». Publicaciones del Instituto de Etnografía y Folklore Hoyos Sainz XI, 1981-82-83, pp. 197-231.

      Iglesia de Adal del siglo XVII.

      Casonas y Torre del Condestable, en Colindres.

      En Gama (Bárcena de Cicero):

      Palacio de la Colina. 52

      Palacio y Capilla de Rugama. 53

      Portalada del siglo XVIII en el Barrio del Cristo. 54

      A unos 50 km., al este de Santander en dirección a Bilbao.

      Después de atravesar Cicero, hay que desviarse a la derecha hacia Treto y Adal, y atravesar el barrio de la Iglesia.


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