Iglesia de San Roman de Moroso
Bostronizo. Arenas de Iguña
Declarada Bien de Interés Cultural / 1931


      Escondida entre los montes de Bostronizo, en una vaguada de no fácil acceso, esta pequeña ermita se presenta, junto a Santa María de Lebeña (ficha nº 15), como una de las muestras más bellas y genuinas del arte mozárabe en Cantabria. A pesar de la escasa documentación existente para fechar la construcción, se cree que pertenece al siglo X.

      La primera información escrita que tenemos de San Román de Moroso es de 1119, fecha en que Doña Urraca, reina de Castilla, dona este Monasterio a la Abadía de Santo Domingo de Silos (Burgos). Esta referencia ha dado lugar a numerosas leyendas sobre esta ermita y el paso o estancia en ella de Doña Urraca, haciéndose eco la tradición de una Urraca que fue enterrada en San Román de Moroso.

      El tipo de construcción es noble y de cierta calidad, sobresaliendo la perfecta adecuación de los volúmenes y la regularidad de sus proporciones -apenas llega a alcanzar los doce metros de longitud y los seis de anchura-. El edificio es de piedra, formado por sillares perfectamente escuadrados en las esquinas e hiladas de sillarejos en el resto de la fábrica. Los muros tienen un grosor entre los 60 y 70 cm.

      La ermita consta de una sola nave rectangular de gran altura, con techumbre de madera y cubierta a dos aguas. En el cuerpo de la nave se abren hacia el Sur dos ventanas rectangulares muy estrechas, en las que el hueco de luz lo forman dos sillares que atraviesan oblicuamente el muro, resultando con mayor ensanchamiento en el interior. El arco triunfal, de herradura, separa la nave del pequeño ábside, casi cuadrangular, cubierto con bóveda de cañón. En el muro del ábside se encuentra un pequeño vano, también en arco de herradura, enmarcado en cruz patada. Remata esta fachada una espadaña gótica de doble tronera en arco de medio punto, añadida probablemente en el siglo XVIII.

      La cabecera está orientada al este, localizándose la puerta de ingreso en el muro norte, algo poco habitual. Este acceso presenta un arco de herradura, apoyado sobre columnas monolíticas y capiteles estriados.

      En el apartado decorativo deben destacarse los bellos modillones de lóbulos que rematan los muros, sosteniendo el alero, y que llevan decoración de flores de cuatro y seis pétalos y esvásticas.

      A partir de 1980 se llevaron a cabo trabajos de restauración dado el mal estado de conservación en que se encontraba. Esto permitió localizar y excavar en su entorno una necrópolis altomedieval con tumbas de lajas y enterramientos en sarcófagos.

      Obispado de Santander. Habitualmente sólo es posible contemplar el exterior del edificio.

      CAMPUZANO RUIZ, E. et alii: Catálogo monumental de Cantabria. II. Valles del Saja y del Besaya. Santander 1991, pp. 341-342.

      DIAZ DE ENTRESOTOS, M.P.: "La Iglesia de Santa María de Lebeña". XL Aniversario del Centro de Estudios Montañeses, Santander 1976. Tomo II, pp. 220-222.

      GARCIA GUINEA, M.A. et alii: Historia de Cantabria. Prehistoria. Edades Antigua y Media. Santander 1985, pp. 324-325.

      Iglesia románica de San Juan de Raicedo (Arenas de Iguña).

      Palacio de Hornillo, Iglesia de San Jorge y Palacio de los Duques de Santo Mauro, en Las Fraguas (Arenas de Iguña).

      Portalada y casa de Terán y Mesones, en Arenas de Iguña.

      Iglesia de San Andrés, en Cotillo (Anievas). 3

      En Las Fraguas se abandona la N-611 en dirección a San Vicente de Toranzo. Recorrido 1 km., en San Juan de Raicedo, una carretera local nos lleva a Bostronizo. Atravesado el pueblo, se puede seguir en coche 2 km. por una pista en dirección Norte que nos acerca a un caserío. Desde allí se debe andar hasta llegar a un precioso paraje donde, entre robles y junto a un arroyo, está la ermita.


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