Iglesia de Nuestra Señora de Miera
La Carcoba. Miera
Declarada Bien de Interés Cultural / 1988


      Esta obra refleja las características generales de nuestra arquitectura religiosa regional durante la Edad Moderna: la convivencia de elementos y decoración barroca con la disposición formal y estructural, al interior, gótica, fruto de la débil implantación del estilo renacentista. Su construcción se inició a mediado del siglo XVI y concluyó en el XVII.

      La edificación y dotación de un templo de dimensiones tan amplias y estructura tan compleja en este pequeño núcleo rural se suele explicar por su dependencia de la Abadía de Santander, aunque es posible que hubiese otros motivos de índole personal en relación con este lugar que así lo decidieran.

      Comenzó a construirse a mediados del siglo XVI y no se concluiría hasta mediados del siglo siguiente, sobre un antiguo monasterio documentado desde el siglo XI.

      La fábrica es de piedra caliza, bien labrada, con sillería en los esquinales, contrafuertes, cercos de los vanos, portadas y torre. La cabecera, orientada hacia el este, es poligonal, de tradición gótica, a la que se adosa la sacristía. El cuerpo es de planta rectangular, de salón, con tres naves de similar altura, cuyos tramos se cubren con bóvedas de crucería con terceletes.

      Dos elementos destacan en su fisonomía exterior: la portada y la torre. La portada principal se sitúa excepcionalmente en el muro norte, aunque existe otra más sencilla en el sur. Se construyó a mediados del siglo XVII, y sigue modelos clasicistas. Muestra un gran arco triunfal que cobija la puerta de ingreso, de diseño renacentista, sobre el que se eleva un ático, unido al anterior por aletas de volutas, que a su vez es rematado por una espadaña con frontón partido.

      La torre, esbelta y compacta a los pies de la iglesia, muestra tres cuerpos, el último destinado a las campanas, lleva decoración de pilastras al estilo de las torres trasmeranas, rematándose el tejado con bolas herrerianas.

      El interior se adorna con cinco grandes retablos, entre los que destaca el mayor, obra de Fernando de Malla (1633), en cuyas esculturas se aprecia la influencia del taller vallisoletano de Gregorio Fernández. En la hornacina principal se venera la imagen gótica, del siglo XIII, de la patrona. Son también dignas de mención por su valor decorativo las pinturas de las bóvedas, realizadas en las naves en 1654, fecha en que se finalizaría el templo, mientras que las del presbiterio son de 1821 y representan el simbólico tema del cuerno de la abundancia.

      Cumple las funciones de iglesia parroquial, dependiente del Obispado de Santander. Para visitarla es preciso contactar con el párroco D. Ricárdo Bárcena.

      CAMPUZANO, E.; ZAMANILLO, F.: Cantabria Artística. I. Arte religioso. Santander 1980.

      VV.AA.: Guía del Arte en Cantabria. Santander 1988, pp. 301-302.

      Iglesia parroquial, en Rucandio (Riotuerto). 28

      Iglesia de San Pedro ad Víncula, casonas y palacios, en Liérganes.

      Iglesia barroca y cruz de piedra, en Rubalcaba.

      A unos 35 km. al sur de la capital. En Solares debe seguirse la ruta de La Cavada y Liérganes, continuando desde allí unos 13 km. por la carretera que asciende hacia San Roque de Riomiera. Una desviación señalizada a la derecha da acceso al pueblo de La Cárcoba.


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