En las últimas décadas del siglo XIX se desarrolla en Europa el gusto por los baños de ola y se buscan lugares idóneos para el reposo y la relación social, abiertos, ventilados y de clima suave. Este hecho propicia que en torno al Sardinero y su privilegiado litoral, se desarrolle una importante actividad urbanística de alto nivel estético.
En 1846, por la creciente afluencia de lugareños, el Ayuntamiento determina construir un camino que diera acceso desde el Alta a las playas del Sardinero. Al año siguiente ya aparecen anunciados en la "Gaceta de Madrid" los "baños de oleaje, en Santander". Pero es a partir de 1849 cuando comienza el desarrollo de esta zona; entonces se solicitan las primeras concesiones para fondas y hospederías. En 1861, la reina Isabel II y su familia deciden pasar una temporada en Santander y disfrutar de sus baños. La difusión de esta visita propició la incorporación del Sardinero a la lista de lugares de moda -terapéuticos- y de veraneo.
La familia Pombo consigue en 1868 la concesión para construir un establecimiento balneario en la primera playa. Al tiempo se construyen el primer Casino y el Gran Hotel (hoy Hotel Sardinero). En 1872, Amadeo de Saboya llega a la ciudad convirtiendo al Sardinero en corte estival. En 1873 se plantan diez mil tamarindos y al año siguiente se inaugura el balneario de Castañeda en la segunda playa, que anunciaba "éxitos sorprendentes en el reumatismo, escrófulas, raquitismo, afecciones nerviosas...". El proceso se acelera y otros muchos -Zaldivar, Junco, Fons, Luengas...- abren sus balnearios. Más tarde se construyen hoteles como el "Suizo" (hoy Rhin), "Castilla", "Hoyuela", "París", "Roma", y se reforma la "Plaza del Pañuelo" (Plaza de Italia) a donde llegaban los tranvías de Gandarillas y Pombo.
Con la construcción del Palacio de la Magdalena (1909-1911) y la consolidación de los veraneos regios, se realizan numerosas mejoras urbanísticas, acrecentándose el volumen e importancia de los nuevos edificios, en construcciones como el nuevo Gran Casino del Sardinero. Levantado sobre el solar de los dos anteriores, lo proyectó el arquitecto Eloy Martínez del Valle, muy al estilo del realizado por Garnier para Montecarlo. Fue inaugurado en 1916.
Poco después se construyó en un lugar privilegiado, dominando la bahía, el Hotel Real. Se trata de un magnífico edificio, realizado en 1916 por González de Riancho, de cinco plantas, abierto con pórtico al sur, e inspirado en los grandes hoteles europeos con elementos tomados del regionalismo montañés.
Estas construcciones consolidaron, después de medio siglo, la concepción del Sardinero como ciudad-balneario de primer orden. Por último, destacan algunos chalets como la Casa de Pardo -actualmente de los Botín-, obra también de González Riancho (1915-1918), y el Palacio de los Pinares, de Lavín Casalis (1915).
GIL DE ARRIBA, C.: Casas para baños de ola y balnearios marítimos en el litoral montañés. 1836-1936. Santander 1992. SIMON CABARGA, J.: Santander. Biografía de una ciudad. Santander 1954.
En Santander: Palacio de la Magdalena y sus jardines. Ficha 81. Conjunto histórico del Paseo de Pereda y calle Castelar. Ficha 126. Museo Regional de Prehistoria y Arqueología. Museo Marítimo del Cantábrico. Palacio de Festivales de Cantabria. Faro de Cabo Mayor y parque de Mataleñas.
El Sardinero se localiza al noreste de Santander y a unos 4 km. del centro. Los accesos más sencillos son a través del paseo de Pereda, calle Castelar y avenida de Reinosa Victoria; de la avenida de los Castros y del tunel de Tetuán; y del paseo General Dávila.