Torre de Don Beltran de la Cueva
Queveda. Santillana del Mar
Declarada Bien de Interés Cultural / 1981


      A fines de la Edad Media las torres van perdiendo su función defensiva, convirtiéndose en casonas que aún mantienen, por razones de prestigio básicamente, su aspecto de fortaleza defensiva. En algunos casos, en siglos posteriores, se añaden nuevos elementos típicos de la arquitectura civil montañesa. Este caso es el de la Torre de don Beltrán de la Cueva, también conocida como "La Beltraneja".

      A fines del siglo XV o principios del XVI, fue construida esta bella torre-fortaleza, según la tradición, por don Beltrán de la Cueva, valido del rey Enrique IV. La torre, toda ella en piedra de sillería, presenta reformas y añadidos de época barroca. La construcción principal, la torre, es de planta cuadrangular, con tres alturas y ático coronado por almenas en su fachada oeste, y cubierta a dos aguas. El piso inferior se destinaba al cuerpo de guardia y por ello presenta pequeños vanos, saeteras. En la planta intermedia se ubicaron los salones y estancias de servicio, encontrándose en la superior las estancias nobles. En el remate del edificio los esquinales se convierten en cubos circulares con saeteras. La fachada principal, al sur, está muy reformada por un zaguán y otros elementos barrocos. La fachada más sobresaliente es la oeste, donde se encuentra, en el tercer piso, entre dos ventanas con arco rebajado, un magnífico escudo, algo deteriorado, con las armas del linaje de la Cueva entre dos grandes leones tenantes. Los vanos del segundo piso, por el contrario, son adintelados. Destaca también el remate del hastial, escalonado, igual que en la fachada opuesta. Su disposición recuerda al del cercano palacio de Velarde en Santillana del Mar. Nueve almenas horadadas en forma de ojo de llave contribuyen a dar esbeltez y un aspecto defensivo al edificio. Junto a esta fachada se encuentra una portalada de sillería que da acceso a la finca. El vano es un arco muy rebajado, rematado de forma horizontal.

      Por su parte, la fachada norte presenta en la tercera planta un balcón de hierro sobre peana volada de piedra, claramente barroca. En el remate de este lienzo se pueden observar gárgolas para desaguar el tejado. En el siglo XVII se adosa en la fachada oriental una nueva construcción que responde a los cánones de la casona montañesa, con hastiales de piedra y estructura interior de madera, y fachada abierta entre cortavientos, con zaguán y solana entre ellos. Además, en el hastial oriental de la casa, se pueden contemplar una arcada de medio punto que da acceso lateral al zaguán, y un escudo con las armas de la Cueva.

      De propiedad privada. En los años setenta albergó el Museo Solana con obras y reproducciones de este pintor. El conjunto solo está habitado durante los meses de verano.

      CAMPUZANO, E.: Catálogo Monumental de Cantabria. II. Valles del Saja y del Besaya. Santander 1991, p. 250 GONZALEZ ECHEGARAY, Mª C.: Escudos de Cantabria. Tomo II. Asturias de Santillana (I). Vitoria 1972, pp. 210-211.

      En Queveda: Iglesia parroquial de 1927 y Ermita de la Virgen de las Nieves del siglo XVII. En Viveda (Santillana del Mar): Torre medieval de los Calderón de la Barca. Iglesia parroquial del siglo XVI. Casona montañesa (Palacio de Peredo). Ficha 82. Santillana del Mar. Fichas 36 y 128.

      Queveda se encuentra entre Santillana del Mar y Barreda. Desde Santander o Torrelavega, es preciso llegar la cruce de Barreda, en la vieja carretera nacional. Después de 1 km. en dirección Suances, se llega a otro cruce que, a la izquierda, conduce a Santillana. Recorridos 2 km. se llega a Queveda, donde habrá que desviarse 200 m. de la carretera, para encontrar a mano izquierda la torre, junto a la iglesia parroquial.


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