Torre de los Linares
Linares. Peñarrubia
Declarada Bien de Interés Cultural / 1992


      La significación y valía de esta fortaleza medieval fue ya reconocida en el siglo pasado, cuando don Antonio de Zabaleta, insigne arquitecto y miembro de la Comisión Provincial de Monumentos Históricos y Artísticos, la incluyó en el «Catálogo de Monumentos de la Provincia de Santander». Conocida como torre del Pontón, formaba parte de un entramado defensivo complejo, ubicado en Linares por su estratégica ubicación geográfica.

      Esta torre bajomedieval, datable en los siglos XIV-XV, cubierta casi totalmente por una densa yedra, parece conformar, junto con el paisaje escarpado de las montañas calizas de su entorno, una de aquellas estampas de la literatura romántica.

      La fortaleza del Pontón se sitúa en Linares, localidad principal del municipio de Peñarrubia, donde concluye la comarca lebaniega y discurre el Deva entre gargantas antes de acceder a la cuenca del Nansa, por Lamasón. Esta ubicación estratégica justifica la densidad de fortificaciones medievales que encontramos en Linares. Tres son las torres que existían, la del Pontón; otra conocida como la Berdeja, que sólo conserva sus cimientos; y la llamada de Piedrahita, situada al norte del pueblo, donde pueden observarse vestigios de sus muros. A este conjunto militar se le une un castillo o castro altomedieval -de los siglos VIII-XII- situado en el monte de enfrente, en Piñeres, y conocido popularmente como "La bolera de los moros".

      La torre de Linares posee planta cuadrada de unos 9 m. de lado. Sus muros de sillería, realizados en piedra arenisca, tienen 80 cm. de espesor. Su tipología es similar al esquema arquitectónico de las torres medievales de la región; sus características responden a un modo de combate con escasos efectivos humanos, armados solamente con ballestas, picas, dardos y espadas, nunca con armas de fuego. Son fortalezas vinculadas a guerras de escaramuzas, asaltos por sorpresa y pequeños asedios.

      Las esquinas de esta atalaya están orientadas hacia los puntos cardinales. Divide su alzado en cuatro alturas, coronadas por almenas cuadradas. El acceso se realiza a través de un vano de más de 2 m. en forma de arco apuntado, que presenta amenaza de ruina en su clave. Esta puerta se encuentra en la fachada sureste, donde también hay una ventana ajimezada o gemela y una tronera a la altura del primer piso, que era la estancia noble.

      En el resto de fachadas se distinguen con dificultad, debido a la espesa vegetación que envuelve el torreón, otros vanos, aspilleras en su mayoría. La fortaleza posee saeteras, casi a ras de suelo, en sus lados y esquinas, conformando un sistema defensivo arduo de sitiar.

      Propiedad particular. Su vano de acceso carece de puerta y colinda con un camino del pueblo, por lo que su contemplación interna es posible.

      BOHIGAS ROLDAN, R.: Torres y fortificaciones medievales del sector central de la montaña cantábrica. En preparación. GARCIA GUINEA, M.A.: Guía Artística de Cantabria. Santander 1988, p. 176. MUÑOZ JIMENEZ, J.M.: Torres y Castillos de la Cantabria medieval. Santander 1993, p. 142.

      Iglesia de Santa Juliana, en Lafuente (Lamasón). Ficha 20. En Castro-Cillórigo: Iglesia de Santa María de Lebeña. Ficha 15. Museo Etnográfico de Liébana, en Castro. En Peñarrubia: Iglesia parroquial de San Andrés, en Linares. Ermita de San Pedro, en Caldas. Iglesia parroquial del siglo XVIII, en Cicera.

      En Unquera debe tomarse la N-621, dirección a Potes. Al llegar a la localidad de La Hermida hay que desviarse a la izquierda, hacia Puentenansa. A 3 km. aproximadamente, después de salvar un fuerte desnivel, está Linares, donde dominante y altiva se yergue la torre del Pontón.


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