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En Noja se encuentran dos bastiones defensivos de dos linajes procedentes de Arnuero, que testimonian las luchas de banderías libradas a finales de la Edad Media entre las casas de los Giles y los Negretes. Se trata de la torre de Castillo, también conocida como de Velasco, del siglo XV, en el barrio de Trengandín (conocida como Torre de Negrete), y la torre de los Venero, en el barrio de Ris, cuyo estado arruinado da fe de la derrota del bando de los Giles. Junto a la torre de Castillo, el primer marqués de Velasco hizo reconstruir en el siglo XVIII un palacio barroco, en el cual destacan una serie de tres escudos de armas, tallados en altorrelieve.

Asimismo, es notable el conjunto de residencias señoriales construidas en la Edad Moderna que pueden verse repartidas por Noja. Las más importantes son Casa del capitán Francisco Venero y Cabanzo , levantada en el siglo XVII, conforme a trazas que siguen modelos propios de Bernabé de Hazas; la Casa de Assas, mandada construir por Domingo de Assas y Vélez de Argos en el siglo XVII, reformada por Francisco Antonio de Assas Villota en el XVIII y nuevamente en el siglo XX; la casona de Venero, de finales del XVII, en la que intervino Antonio Torre; la casa del licenciado Domingo García de Zilla, también de finales del siglo XVII; el conjunto de casa y capilla del licenciado Antonio García de Zilla, construida entre 1714 y 1718, cuya traza se atribuye a Bernabé de Hazas (en la capilla se considera posible la intervención de su discípulo Antonio Torre) y cuya ermita custodia un retablo de Francisco de Vega; la casa de José Ris de Assas, construida hacia 1750-1756 por José de la Riva y Francisco Ruigómez; la casona de Cabanzo, reconstruida a mediados del siglo XVIII, con la intervención del maestro de cantería Pedro de Toca Solórzano; y la casa y capilla de Ris y Garnica, levantada también a mediados del siglo XVIII en la que intervinieron los canteros José de la Riva y Francisco de Ruigómez Pineda.

Del cambio del siglo XIX al XX datan dos proyectos que el arquitecto castreño Leonardo Rucabado realiza para la localidad: la casas de Manuel Morales (1913) y el palacio de Albaicín o casa de doña Obdulia Bonifaz y Ruiz de Zorrilla (1915) –existe una tercera casa llamada de Vara cuya atribución a Rucabado no es segura–. Ambas fueron levantadas siguiendo el vocabulario que caracterizaría el regionalismo montañés (para la primera se había presentado como alternativa un modelo con cubiertas de estilo ‘centroeuropeo’).

Otras construcciones reseñables privadas realizadas a lo largo del siglo XX son la casa diseñada por Joaquín Arnaiz de Paz en 1925 e inspirada en las casas de campo británicas, el chalet Barbero (1957) de los arquitectos Manuel Barbero Rebolledo y Rafael de la Joya Castro, autores de numerosos proyectos para SEAT; la llamada ‘casa en la playa’ (1957), junto al Ris, también sobre un proyecto de Manuel Barbero; y la casa Martínez Cano (1984), emplazada en una antigua cantera, sobre un proyecto de los arquitectos Eduardo Fernández Abascal Teira y Floren Muruzábal Sitges. Por último reseñar el Centro de Ocio Playa Dorada, un moderno complejo cultural y deportivo, obra de los arquitectos Juan A.Sadaba Fernández, Carmelo Carral Marqués y Javiez E. Ispizua Uribarri.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies