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Molinos de río de Meruelo.
Entre los siglos XVI y XVIII consta la existencia de dos decenas de molinos de río en Meruelo, algunos de ellos asociados a ferrerías. Se trata del molino de Llanosa, documentado desde 1596; el de Selorga, desde 1604; el de Ellandera, desde 1615; el de La Cenosa, desde 1641; el de La Reduera, desde 1642; el de Pica El Mijo, desde 1652; el de Valdecabra, desde 1653; el de Los Remedios, desde 1669; el de Negrete y calleja Beranga, desde 1670; el del Anillo, desde 1676; el de Bado, desde 1676; el de La Pontanilla, desde 1669; el de la Ferrería de Güemes, desde 1721; el de La Torre, desde 1725; el de Río Campos, desde 1735; el de Entrambasaguas, desde 1741; el de Las Bárcenas, desde 1753; el de La Calleja, desde 1753; el de Ruñego, desde 1777; y el de los Ortices, desde 1779.

Artífices de Meruelo. Durante la Edad Moderna fueron muchos los habitantes de Trasmiera que se dedicaron a la cantería, la ejecución de retablos, la fundición de campanas... En el valle de Meruelo se cuentan ensambladores como Cosme de Vierna, nacido hacia 1728, que intervino en la construcción de diversos retablos en Cantabria ( de Rozas de Soba o San Pantaleón de Aras). La nómina de doradores y pintores incluye nombres como Andrés Vierna Simón, nacido en torno a 1716, que intervino en imágenes y piezas de diversos retablos de Cantabria (parroquiales de Sobarzo, Abadilla de Cayón, Limpias...); Vicente Vierna, que se ocupó de imágenes y piezas de diversos retablos de Cantabria (San Jorge de Penagos, ermita de Nuestra Señora de Palacios de San Miguel de Aras, San Lorenzo de Pámanes San Mamés de Meruelo); Agustín Lainz, dorador activo en el siglo XVIII, que intervino en retablos en Álava (Aríñez, San Juan de Guereña, Hueto Arriba...) y Cantabria (san Mamés de Meruelo); Fernando Antonio de Fonteagud activo en el siglo XVIII autor, entre otras obras, del dorado de los retablos del Santuario de la Bien Aparecida y de San José de Limpias; Francisco de Fonteagud, activo en el XVIII que intervino en retablos de templos de Cantabria (parroquial de Rasines); o José de Menezo Vierna, que también realizó trabajos como pintor, activo en la segunda mitad del siglo XVIII y primeros años del XIX, que intervino en piezas de la catedral de Santander y en las iglesias de varias localidades de Cantabria (parroquia de Novales, San Lorenzo de Pámanes, San Juan de Colindres, San Mamés). Entre los escultores se cuentan personajes como Tomás de Gargollo Ortiz, natural de Meruelo y autor de las esculturas de los retablos de La Bien Aparecida en el primer tercio del siglo XVIII.

De los maestros de cantería sobresale Marcos de Vierna Pellón, vecino del barrio de Vierna, trabajó como maestro cantero a lo largo del siglo XVIII, llegando a ser uno de los más poderosos de España. Se considera que intervino en la construcción de diversas instalaciones fabriles impulsadas por Juan Fernández de Isla. Fue protegido por este emprendedor noble trasmerano y nombrado comisario Real de Guerra y director de puentes y caminos del Reino. En el desempeño de este cargo se encargó durante años de la aprobación, corrección y rechazo de proyectos, así como del nombramiento de los autores de los mismos, cuando no era él mismo su autor. Entre las obras viarias en que intervino se cuentan los caminos que comunicaban Oviedo-León o Santander con Burgos.

Marcos de Vierna marcó el principio de una dinastía de arquitectos que incluye a su hijo Juan Antonio de Vierna Camino, que fue arquitecto de Marina de las Reales Fábricas de La Cavada e intervino en diversas obras para el Real Consulado de Santander, y su nieto Romualdo de Vierna Iliastegui, quien nació en Meruelo en 1781, se formó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y ganó varios concursos.

Campaneros de Meruelo. La fabricación de campanas es una de las actividades a la cual estuvieron dedicados, durante la Edad Moderna, muchos de los vecinos del valle de Meruelo y las demás localidades que formaban parte de la Junta de Siete Villas. Se ha documentado a 900 profesionales, entre el siglo XVI y mediados del XIX, en los nueve concejos de Siete Villas, casi 130 en Meruelo. La técnica fue introducida a través del camino de Santiago, desde los Países Bajos y Centroeuropa. Con la llegada de la primavera, los maestros partían por Hoz de Santa Lucía y el puerto de Los Tornos hacia la Meseta y el sur de la Península y permanecían fuera de la comarca hasta su regreso en otoño, dedicados a la fundición de campanas en hornos construidos para cada ocasión, a pie de torre.

Desde agosto de 2002, se puede visitar en Meruelo el Museo de las Campanas, colección Abel Portilla destinado a albergar la importante colección de campanas reunida y donada por los hermanos Abel y Marcos Portilla. Estos maestros campaneros mantienen su obrador en Gajano (Marina de Cudeyo), dedicados al oficio de sus ancestros (el iniciador de su dinastía es Marcos de Linares activo en el siglo XVII) que ellos aprendieron de su abuelo Marcos. La muestra se compone de 35 campanas, forjadas en bronce y hierro, entre el Renacimiento y el siglo XX. La más antigua está datada en 1574, una veintena entre los siglos XVII y XVIII y la más moderna en 1951. La colección incluye un muestrario de campanillas, campanos, moldes, elementos decorativos... Es responsable de estos fondos la Asociación Cultural de las Campanas de Meruelo y Siete Villas.

 

© Copyright EL DIARIO MONTAÑÉS, Editorial Cantabria Interactiva S.L. CIF:B39495460 C\ La Prensa s/n 39012 Santander Registro Mercantil de Santander,
Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies