Juan Antonio Güell y López


Empresario. (Comillas, 1876–Cala D’Or, Mallorca, ¿?). Hijo del primer conde de Güell e Isabel López Bru, hija del primer marqués de Comillas. Conde de San Pedro de Ruiseñada, heredó los títulos de su padre y de su tío don Claudio López Bru. Se licenció en Derecho y combatió en África. Participó en las negociaciones que hicieron posible la entrada de las tropas españolas en Tetuán. Fue comisario regio de Turismo durante la dictadura del general Primo de Rivera. En 1930 fue designado alcalde de Barcelona, cargo que desempeñó hasta la proclamación de la II República. Como presidente de la ‘Compañía Transatlántica’, gestionó la instalación de una factoría en Río de Oro, primera muestra de la actividad española en el Sahara.

Reunió una colección de imaginería española, que incluía, entre otras una Dolorosa, atribuida a Gregorio Fernández, que regaló a los marqueses de Benemejís; un Cristo atribuído a Berruguete y una talla de Antonio Pereira. Fruto de sus investigaciones de historiador y de coleccionista fue el libro La sculpture polycrome religieuse espagnole, lujosamente editado en París en 1925. Escribió tres volúmenes de memorias titulados Apuntes de recuerdos.

Entusiasmado con Santillana el Mar, contribuyó junto a otros personajes de la nobleza de la época (el duque de Alba y la marquesa de Benemejís), al prestigio turístico de la villa y su entorno. Financió la traída de aguas a la villa y la restauración de la Torre del Merino, adquirió la Torre de don Borja y su edificio anexo –donados posteriormente a la infanta doña Paz–, patrocinó en 1929 la Exposición Regional de Arte exhibida en el parador Gil Blas –comprendía ochenta y tres lienzos, entre ellos algunos de Riancho y Solana–, cooperó en las investigaciones de Altamira, fundó en las proximidades de la playa de Oyambre, un Club de Golf y llegó a proyectar la comunicación por hidroavión entre Santander y la citada playa. En 1927, fue declarado hijo adoptivo de Santillana del Mar

Después del estallido de la Guerra Civil residió fuera de España durante años encomendando la administración de sus negocios a su hijo, de conde de Ruiseñada. Falleció en Palma de Mallorca , donde transcurrieron sus últimos años. (Fuente: Gran Enciclopedia de Cantabria).

 
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