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En la Edad Media lllegó a concentrarse en la comarca de Liébana cerca de un centenar de edificios religiosos. Uno de los más importantes fue el Monasterio de Santo Toribio, declarado Monumento Histórico Artístico en 1953. Según la tradición, a mediados del siglo VI un obispo de Palencia llamado Toribio fundó el monasterio junto a los monjes Eusebio, Eusóstomo, Iofazo, Sinobio y Tolobedo siguiendo la regla de san Fructuoso. Otra leyenda atribuye el origen del cenobio al arzobispo de Astorga Toribio que vivió en el siglo V. Una de las hipótesis que se proponen es que el cenobio estuvo bajo la advocación de san Martín de Tours (Turieno) durante el reinado de Alfonso I de Asturias (739-757) quien extendió los dominios astures por la costa cantábrica. En estas fechas (si no anteriormente a raíz de la invasión musulmana) se debió producir el traslado desde Astorga de los restos del obispo santo Toribio y de la reliquia de un legendario fragmento de la cruz de Cristo que aquel trajera desde Jerusalén. En cualquier caso, de 828 data la más antigua referencia que existe del monasterio lebaniego.

Desde el punto de vista artístico, el monasterio ofrece en la actualidad un aspecto resultado de una rehabilitación ejecutada por el organismo estatal Regiones Devastadas entre 1957-1961. El monasterio primitivo era sencillo, construido dentro del estilo prerrománico. En 1256 se levantó la iglesia actual, que tiene tres naves y tres ábsides poligonales. Todas las bóvedas son de crucería y algunas con nervios de refuerzo. La decoración es escasa y se concentra en los capiteles. A comienzos del siglo XVIII se construyó la Capilla del Lignum Crucis, en cuyo diseño intervino fray Pedro Martínez de Cardeña (quizás también Bernabé de Hazas) en 1697. Al fondo de la capilla y custodiado en un tabernáculo, también obra de Martínez de Cardeña se halla el lignum crucis que la tradición considera parte del brazo izquierdo de la cruz de Cristo. El fragmento de madera serrado en el siglo XVI con forma de cruz (63,5 cm el palo vertical y 39,3 cm el travesaño) está calzado en una pieza de orfebrería realizado en un taller de Medina de Rioseco (Valladolid) en 1679 cuyos gastos fueron satisfechos por Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, Almirante de Castilla y duque de Medina de Rioseco. Junto a la reliquia puede verse el cenotafio fechado en 1742 de Francisco Gómez de Otero y Cossío, natural de la cercana localidad de Turieno y arzobispo de Bogotá y virrey de Nueva Granada, quien sufragó los gastos de construcción de la capilla. En la fachada meridional se abren dos portadas, la principal románica de transición con capiteles decorados consímbolos de los sacramentos. La otra puerta, llamada del Perdón, sólo se abre los años jubilares (todos los años en que la fiesta de Santo Toribio, el día 16 de abril, coincide en domingo) y está decorada con una serie de 15 santos de bronce obra del escultor Manuel Pereda de la Reguera autor también del vía crucis que puede verse en el muro situado frente a esta fachada.

Alrededor del monasterio se encuentran un conjunto de ermitas, como la de San Miguel y Santa Catalina. También en la ladera norte del monte de la Viorna está la llamada Cueva Santa, una construcción prerrománica de influencia asturiana. Excavada en la roca, la planta inferior sería la celda y la superior, la capilla.

Otros edificios religiosos de interés del municipio son la parroquia de Tanarrio, del siglo XIII; la parroquia de Areños, la parroquia de San Adrián de Argüebanes, la iglesia de la Asunción, de Baró, del siglo XVI; la parroquia de San Acisclo, en Bodia; la parroquia de San Cipriano, en Brez; con una puerta románica; la parroquia de Cosgaya; la parroquia vieja y la iglesia nueva, levantada en 1968, ambas en Espinama; la parroquia de Santa Eugenia, en Lon, reformada en el XVII con un retablo mayor realizado a mediados del siglo XVII, cuyo diseño remite a obras del taller de Cudeyo y Camargo (el tabernáculo es obra del XVI); la parroquia de Llaves; la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, en Mogrovejo, edificada en los siglos XVI-XVII, con un retablo de principios del XVIII; la parroquia de Pembes, de los años sesenta del siglo XX; y la iglesia de Pido.

Entre los santuarios de Camaleño se cuentan una pequeña ermita prerrománica, en Enterría; la ermita de Nuestra Señora de la O, de La Frecha, con una imagen del XVII; la ermita de San Roque, en Baró; la ermita de Nuestra Señora, en Turieno, del XVII; la ermita de Santa Marina, en Beares; la ermita de la Magdalena, en Besoy; la la ermita de San Ildefonso, en Camaleño; la ermita de San Julián, en Congarna; la ermita de San Antonio y la de San Pedro, ambas en Cosgaya; la ermita de San Facundo, con un retablo del XVIII, en Tanarrio; la ermita de San Pedro y la de San Pelayo, ambas en Redo la ermita de Santiago Apóstol, en Las Ilces, del siglo XVIII; la ermita de San Roque, en Los Llanos, de finales del XIX; y la ermita del Pilar en Mieses, del con altar de finales del XIX.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies