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Campoo de Enmedio patrimonio arqueologico
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Campoo de Enmedio es un municipio muy rico en yacimientos arqueológicos. Uno de los vestigios antiguos más llamativos es el menhir de Fresno, perteneciente a la Edad de Bronce y conocido como la Peña del Fraile. Sobre terraza fluvial en la cuenca del río Híjar, afluente del Ebro que discurre por este municipio, se han documentado importantes restos arqueológicos del Paleolítico Inferior y en fases avanzadas de la Prehistoria (manifestaciones megalíticas).

El yacimiento del Castro de Las Rabas, en Celada Marlantes, atestigua la existencia de una cultura de castros en Cantabria durante la Edad del Hierro (siglos II-I a. C.). En él se realizaron diferentes excavaciones durante las distintas campañas llevadas a cabo entre 1968 y 1986. Fruto de estos trabajos se obtuvo una información arqueológica fundamental que permite profundizar en los modos de vida del pueblo cántabro antes de la romanización. Entre los hallazgos más importantes figuran dos tipos de cerámica: la claramente indígena, hecha a mano, y la fabricada a horno, de procedencia celtibérica, además de abundantes objetos de hierro (cuchillos afalcatados, navajas, hachas...) y de bronce (agujas, placas, pendientes, etc.). Este yacimiento fue declarado Bien de Interés Cultural en 2004.

Las ruinas de la ciudad romana de Iuliobriga (Julióbriga), en Retortillo, constituyen el yacimiento arqueológico al aire libre más espectacular e interesante, tanto desde el punto de vista científico como didáctico de Cantabria. Se trata de un conjunto urbano con numerosos cimientos de casas, edificios públicos y gran cantidad de restos cerámicos, metálicos, etc., declarado Bien de Interés Cultural el 29 de marzo de 1985.

Fue en 1787 cuando el agustino Enrique Flórez publicó la obra La Cantabria. Disertación sobre el sitio y extensión que tuvo en tiempo de los romanos la región de los cántabros, con noticias de las regiones confinantes y de varias poblaciones antiguas, introducción al tomo XXIV de la España Sagrada, identificó las ruinas de Retortillo con Iuliobriga, mediante el estudio de las fuentes clásicas localizaba los escenarios de las Guerras Cántabras. Un siglo más tarde, en 1885 y a la vista de diversos objetos romanos encontrados en un pozo cisterna, Demetrio Duque y Merino editó la primera monografía sobre la ciudad, Nuevas Antigüedades recién descubiertas en Julióbriga. Proyecto de un museo cantabrojuliobriguense confirmando su ubicación sobre el cerro de Retortillo, un lugar desde el cual se podían controlar las comunicaciones con la costa cantábrica. Entre 1940 y 1945 se desarrollaron las primeras campañas científicas sobre el yacimiento siendo dirigidas por Jesús Carballo, director del Museo de Prehistoria y Arqueología de Santander (1940-1944) y Ángel Hernández Morales (1945), arquitecto de la Diputación Provincial de Santander. Seguidamente, entre 1952 y 1961, intervino un equipo de arqueólogos coordinado por Antonio García y Bellido, director del Instituto de Arqueología “Rodrigo Caro” del CSIC. En 1980, el nuevo Departamento de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria retomó las excavaciones poniendo en marcha, en agosto de aquel mismo año, un proyecto de investigación sistemática a largo plazo que continúa en la actualidad y ha sido dirigido por el historiador José Manuel Iglesias Gil.

La ciudad de Julióbriga (que une el nombre de la familia imperial de los Iulii en memoria de Julio César al sufijo briga de origen celta, que significa ‘ciudad fortificada’) fue fundada en los últimos años del siglo I a. C., después de finalizar las Guerras Cántabras, como punto de control de las comunicaciones que partían desde Pisoraca (Herrera de Pisuerga), en la Meseta, y Portus Blendium (Suances) y Portus Victoriae Iuliobrigensium (Santander), en el litoral cantábrico. Desde que en 1768 Enrique Flórez identificara las ruinas de Retortillo con Julióbriga, el hallazgo ha suscitado el interés de arqueólogos e historiadores.

Tras las diversas campañas se han localizado distintas estructuras urbanísticas. Entre ellas se encuentran diversas viviendas bloque de tradición local y otras con patio interior central porticado y planta helenístico-pompeyana, como las tres del sector conocido como ‘La Llanuca’, en el extremo oriental, o la Casa de los Morillos, junto a la carretera de acceso al pueblo de Retortillo. Próximo al lugar se han hallado los restos de edificios públicos, entre los que destacan los del foro, situados junto al templo románico de Santa María de Retortillo, que se considera núcleo del asentamiento romano y se data en época flavia, aunque hubo una ocupación anterior. La ciudad se organizó en torno a dicho foro, un gran edificio público en el que confluían el cardo y el decumano, principales arterias que explican el urbanismo de una población ex novo (de nueva planta), que, no obstante, tuvo que adaptarse al relieve de la loma de Retortillo.

En la tercera zona de ruinas, ubicada a ambos lados de la carretera de acceso al pueblo, se hallaron cimientos de viviendas de tipo popular con sus columnas, patios empedrados y mosaicos. Dentro de este conjunto, se alza uno de los centros de interpretación más singulares de la región: la ‘Domus de Julióbriga’, una recreación de la casa romana de los Morillos.

Son varios los puntos en los que han aparecido restos de la Calzada Romana que comunicaba Iuliobriga con Pisoraca (Herrera de Pisuerga) y a su vez con Portus Blendium, identificado como Suances. En concreto, los hallazgos se produjeron en las inmediaciones de Celada Marlantes, en Peña Cutral; y en el entorno de Morancas, donde ha sobrevivido un tramo, muy transformado, que coincide con parte del trayecto del conocido como camino de la Reina, que se ha considerado, en ocasiones, alusivo al paso de doña Urraca (1077-1126) por el paraje.

En cuanto a la arqueología medieval, son varias las necrópolis altomedievales descubiertas en Campoo de Enmedio, entre ellas la serie de tumbas de lajas y sarcófagos, datada en los siglos VIII al IX, que se encuentra en los terrenos adyacentes a Santa María de Retortillo; la localizada en Villaescusa, en el sitio conocido como ‘La Ermita’; y la situada en el lugar conocido como el Convento de Santa Olalla, en Celada Marlantes, donde además de los restos medievales apareció un fragmento de miliario romano de finales del siglo III, del emperador Carino. Por otro lado, al norte de Aldueso, se encuentra el yacimiento altomedieval de Pico del Castillo, núcleo formado por una torre de planta cuadrada en el que fueron hallados varios lotes cerámicos de los siglos XI y XII. También en Bolmir se conserva parte de una torre medieval.

 

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Tomo 723, Folio 165, Sección 8ª, Hoja S11607, Inscripción 1ª     Aviso Legal / Política de privacidad/ Política de Cookies