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Responsabilidad compartida

Los vecinos aúnan esfuerzos para un Año Santo brillante



La afluencia masiva de visitantes a Liébana con motivo de la celebración del Año Jubilar, pondrá a prueba la capacidad organizativa en toda la zona. Aunque esta responsabilidad afecte más directamente a instituciones regionales y locales o a quienes trabajan en el sector de los servicios, todos los lebaniegos conceden una gran importancia a que se proyecte una buena imagen de su tierra. Para Alfonso Gutiérrez, alcalde de Potes, el Jubileo «es un acontecimiento religioso que sin lugar a dudas va a mover una enorme cantidad de peregrinos y visitantes, teniendo en cuenta que se trata de uno de los años jubilares más importantes, ya que está a caballo entre los dos milenios y tiene una resonancia nacional e internacional que va a motivar que se desplace a Liébana y a Cantabria un gran número de visitantes». El regidor explica que este año el Ayuntamiento ha trabajado con la suficiente antelación como para que no tenga que enfrentarse a última hora a problemas de insuficiencia de infraestructuras. «Teniendo en cuenta que nos podemos ver desbordados, contamos con la capacidad hotelera no sólo de Liébana, sino del resto de Cantabria y zonas limítrofes para poder acoger a los visitantes. Asimismo, el problema de aparcamientos que ya viene arrastrando Potes, en este año se verá incrementado, por lo que se ha previsto utilizar algunas fincas particulares como aparcamientos y estamos estudiando la posibilidad de poner en marcha un transporte entre Potes y el monasterio para descongestionar la vía de acceso a Santo Toribio y las plazas de aparcamiento».

Colaboración

No obstante, según Gutiérrez, la importancia del acontecimiento trasciende el ámbito institucional y precisa de la colaboración de toda la población de la comarca. «El Año Jubilar, para Potes y la comarca, va a incidir directamente, dejando a un lado lo religioso, en la hostelería establecida, que tendrá la oportunidad de incrementar notablemente sus ventas e ingresos. Todo esto redundará en el desarrollo y saneamiento de la industria de la comarca, y en el comercio en general. Hay que tener en cuenta que la comarca de Liébana tiene una religiosidad arraigada, y la reliquia del Lignum Crucis significa mucho para los lebaniegos. Existe una cofradía milenaria en la que se involucran todos los pueblos de Liébana. La tradición de La Vez consiste en que a cada pueblo le corresponde un día de la semana asistir a Santo Toribio en calidad de custodios, como cofrades que somos prácticamente todos los lebaniegos». El responsable municipal subraya además el potencial turístico de toda la zona que impide que se limite al ámbito religioso su relevancia. «Potes, y Liébana en general, tiene una oferta importante para el visitante, no sólo en cuanto a paisaje, sino también cultura, historia, arte, flora y fauna, la posibilidad de practicar deportes al aire libre o disfrutar de la gastronomía».

Gran responsabilidad

Evidentemente, el municipio de Camaleño, que alberga el Monasterio de Santo Toribio, es uno de los que vivirá una mayor «revolución» con la llegada del Año Santo. Su alcalde, Jesús Cleda, considera que «desde el punto de vista cultural es un motivo de orgullo que el monasterio esté en nuestro municipio. También es una preocupación, y nos consta que el monasterio y la reliquia están insuficientemente investigados, desarrollados y estudiados por el mundo cultural. Debiera haber más conocimiento público de la importancia del hecho en sí, aunque nos consta que actualmente se está trabajando en ello». Celada insiste en la relevancia del Jubileo lebaniego, ya que, «además de turístico, es un polo de atracción religioso y cultural de primer orden. Constituyó el motivo base, junto a la réplica de las cuevas de Altamira, de la campaña promocional del Gobierno regional en la última edición de Fitur. Tiene una gran importancia desde el punto de vista religioso, ya que es trascendental la impronta de Liébana como foco del cristianismo desde el siglo VII. La confirmación de todo ello queda reflejada en la existencia de la cofradía milenaria de la Santísima Cruz de Santo Toribio de Liébana, fundada para el cuidado y culto del Lignum Crucis». «Se trata de un acontecimiento de tal magnitud que el Ayuntamiento estaría totalmente desbordado si tuviese que enfrentarse solo a esta responsabilidad. La cuestión de protocolo la lleva por un lado el Obispado y por otro el Gobierno regional. Desde el Ayuntamiento, muchas veces se trabaja a pie de campo para indicar cuáles son las necesidades más importantes a nivel municipal. Los accesos, aparcamientos, cobertura de servicios o acogida de visitantes son algunos de los retos que requieren respuestas», añade el alcalde de Camaleño. El municipio ha experimentado una profunda transformación en los últimos años, y la presencia de la reliquia puede haber sido determinante. «Como el fenómeno que es, el Año Jubilar implica una fuente de ingresos para todos los vecinos. Hasta hace veinte años, el pueblo era ganadero, y ahora, aunque no sea claramente turístico, el sector ya está equiparado con el sector primario. Se trata de un fenómeno extraordinario por la afluencia de visitantes, tanto turistas como peregrinos». En el Ayuntamiento, el objetivo a cumplir es claro: «que sea un acontecimiento brillante en resultados y experiencias y que sirva para mejorar la calidad de vida de la gente. Se van dando pasos, ya que el fenómeno del Año Jubilar se ha tratado con interés por parte de las administraciones desde hace siete años. No es comparable a otros jubileos, pero recorremos nuestro camino paso a paso».

Otro ritmo de vida

No obstante, el Jubileo no afecta exclusivamente a los responsables municipales. Todos los vecinos verán alterado su ritmo normal de vida, aunque la mayor parte lo afronte con mucha calma. Miguel Fernández Vega regenta un quiosco situado en el mismo centro de Potes y se confiesa animado con la llegada de los turistas. «Para el pueblo va a venir bien, para todo. Vendrá mucha más gente, y cuanta más gente llegue, mucho mejor. Liébana es una zona muy agradable con muchas cosas que ofrecer al visitante, y los turistas traen dinero, que falta hace a toda la comarca y a los vecinos. Este año está mejor organizado todo lo relacionado con el Jubileo, lo que ocurre es que hay que trabajar desde la mañana hasta última hora, metido aquí y sin salir». Para Conchi Gutiérrez, que trabaja en un supermercado, el Año Jubilar es, sobre todo, una cuestión de dinero. «Va a desplazarse hasta Liébana mucha gente, y eso va a suponer sobre todo que se mueva mucho dinero. De todas formas, creo que va a ser difícil poder atender bien a tanta gente, aunque va ser necesario, porque es una oportunidad para muchos de hacer un buen negocio».

La hostelería, a examen

La hostelería lebaniega demuestra, prácticamente cada fin de semana, su capacidad de respuesta a la avalancha de turistas. Juan Manuel Gómez, desde su restaurante, Casa Cayo, incide en la importancia de la promoción que este año, en su opinión, se ha realizado correctamente.«Es un tema muy importante para Liébana y Cantabria. Este año se ha hecho mejor promoción para darlo a conocer, ya que tenemos la imagen del Xacobeo por encima. La promoción ha empezado a tiempo, la gente está interesada. Nos llaman para saber cuándo empieza, para ponerse en contacto y conocer todas las cosas que se van a llevar a cabo. Según la experiencia de otros años, el Jubileo va a tener una gran importancia en cuanto a la afluencia de visitantes, con esta promoción tan buena y la fe que está demostrando la gente con Santo Toribio. El problema principal es lo limitado de los accesos y los aparcamientos».

Un año clave

Gómez reconoce que se trata de un año clave para el sector. «Es importante para el negocio porque representa una gran afluencia de visitantes. Habrá negocios que por sus características, que atienden a autocares y grupos, podrán absorberlo. Sin duda será un buen año para muchos. De todas formas, Liébana ha cambiado mucho y cualquier fin de semana con buen tiempo hay gran afluencia de público, no como antes que sólo llegaba con estos eventos o cuando había unas fiestas algo más largas. Ahora es distinto. Eso sí, lo que yo pediría a las instituciones es que, una vez concluya, comiencen a trabajar enseguida, con la experiencia de un Año Jubilar, y que no esperen a última hora». Luis Alberto González, del restaurante La Serna, no espera sobresaltos. «Va a ser normal, como un año más. La celebración del Jubileo influirá claramente ya que vendrá mucha más gente y el turismo va a aumentar. En comparación con otros años precedentes, la organización es mejor, porque ha habido mucha más publicidad y las cosas se han previsto con mayor antelación».


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