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La Cruz

Monasterio de Santo Toribio de Liébana



Pablo Cabezón

El monasterio de Santo Toribio se encuentra en una ladera de la montaña de la Viorna en la comarca de Liébana, a dos kilómetros de Potes. En su interior se custodia el fragmento más grande de la cruz de Cristo que se conserva en el mundo, mayor incluso que el venerado en Roma. Sin embargo, la fama de este centro monacal se debe más a las ilustraciones mozárabes de los Comentarios al Apocalipsis que el monje lebaniego Beato escribió en el siglo VIII. Sobre el origen del monasterio surgieron varias tradiciones. Una de ellas atribuye su fundación a Santo Toribio, Obispo de Astorga, quien en el siglo V desde Jerusalén habría traído a la Península los restos de la cruz conservados en Liébana. Otra habla del monje Toribio, que habría venido desde Palencia con varios compañeros a convertir a los habitantes de la región al cristianismo en tiempos visigodos. La leyenda cuenta cómo un lobo y un oso lo ayudaron a mover las piedras para levantar el primer edificio. El primer documento escrito en que aparece mencionado data del año 828. El monasterio se mantuvo bajo la advocación de San Martín de Turieno y ya en el siglo X, aparece en documentos con su denominación actual de Santo Toribio. Es probable que fuera durante el siglo IX cuando se produjo el traslado de las reliquias de dicho santo a Liébana, para protegerlas de un posible ataque musulmán. En 1512, una bula del Papa Julio II concedió el privilegio del Jubileo al Santuario los años en los que la fiesta de Santo Toribio cayera en domingo. En 1515 otra bula papal concedió indulgencia plenaria a todos los que estando confesados visiten cualquiera de los altares del lugar. El centro siguió su andadura hasta el siglo XIX como un destacado destino de peregrinación. La decadencia se produjo con la desamortización de Mendizabal en 1835, que obligó a la comunidad benedictina que vivía en el cenobio a abandonarlo. Los bienes fueron vendidos en pública subasta y el monasterio dejado a su suerte. Fotografías de principios de siglo sirven para hacerse una idea del aspecto que tenía el monasterio en el momento de su abandono. Un gran bloque rectangular flanqueado por dos torres escondía el resto de las construcciones religiosas. El organismo oficial Regiones Devastadas se encargó de la restauración entre 1957 y 1961. La intervención modificó sustancialmente su aspecto. La gran construcción que ocultaba el templo fue sustituida por otra de la misma altura pero bastante más estrecha y privada de torres. La fachada lateral del templo, en la que se encuentran los accesos a la iglesia y al claustro, quedó abierta a una gran explanada amurallada en la parte que da al monte y decorada con un vía crucis en bronce del escultor Manuel Pereda de la Reguera. Desde 1961 vive y se encarga del Monasterio una pequeña comunidad de frailes franciscanos.

La iglesia

A pesar de que con la restauración numerosos elementos del interior del templo fueron reemplazados, el templo presenta un aspecto similar al que debió tener tras su reconstrucción en el siglo XIII en estilo gótico. La planta consta de tres naves, más ancha la central, y terminadas en ábsides poligonales. Como es frecuente en los templos de peregrinación la fachada de la iglesia presenta dos puertas en un lateral. La principal de la iglesia y la del Perdón, ambas de estilo románico. En la primera se pueden ver tallados en los capiteles en que se apoyan las arquivoltas, cabezas humanas, racimos de uvas y una paloma de alas abiertas. La del perdón sólo se abre en los años de Jubileo y presenta sobre su moderna puerta las esculturas de los distintos santos relacionados con Liébana del escultor Pereda de la Reguera. En una de las cabeceras de las naves, protegida por una urna de cristal, se encuentra una imagen idealizada de Santo Toribio. La figura data de los siglos XIII-XIV y conserva parte de policromía, si bien la madera de olmo en que está tallada presenta numerosos daños, recuerdo de los peregrinos que solían arrancar astillas como amuletos o reliquias. Sobre al altar hay una talla del siglo XVII, en madera de nogal no policromada, de la Virgen con el Niño.Una pila bautismal del XVII-XVIII, en uno de los extremos de la iglesia, es otro de los elementos destacados del interior de un edificio que las desamortizaciones vaciaron de contenidos. El templo que podemos ver en la actualidad sustituyó, de acuerdo con los datos ofrecidos por las excavaciones, a una anterior construcción románica que a su vez debió ser levantada sobre otra, tal vez de estilo asturiano o mozárabe.

La capilla de la cruz

Francisco de Cossío y Otero, natural del pueblo lebaniego de Turieno y arzobispo de Santa Fé de Bogotá entre 1703 y 1714, envió a comienzos del siglo XVIII 12.000 pesos de plata que se destinaron a la construcción de la capilla que guarda el Lignum Crucis. Este recinto, adosado al muro norte de la iglesia, fue, al parecer, construido por el maestro Plaza. Se divide en tres cuerpos contiguos, que enmarcan una hermosa estancia cubierta por una cúpula octogonal sobre pechinas decoradas con relieves de los cuatro evangelistas. En el friso del zócalo de la cúpula se tallaron inscripciones relativas a la cruz y en el cimborrio, entre los ventanales, los escudos de armas de España y del monasterio. El interior de la bóveda se decoró con imágenes de los doctores de la iglesia Agustín, Ambrosio, Jerónimo y Gregorio y sobre estos, aparecen inscripciones relativas a santos relacionados con el monasterio. También financiado con la donación de Francisco de Cossío, se construyó el templete o sagrario donde se guarda el fragmento de cruz, obra del arquitecto del arzobispado de Burgos, fray Pedro Martínez. Se trata de una construcción octogonal en dos cuerpos de madera dorada, construida sobre un altar de piedra, que aparece rematada por una pequeña estatuilla de Santo Toribio. En el centro, tras una verja, se muestra la reliquia iluminada en su interior. El Lignum Crucis, que aparece serrado desde antiguo para darlo forma de cruz, se guarda en un estuche de plata sobredorada y ornamentada con relieves de plantas y animales que abrazan las imágenes de los evangelistas. El origen de este relicario se remonta al siglo XVI y ha sido reformado sucesivamente hasta tiempos recientes. Desde el siglo XIX se conoce el nombre de los orfebres Angel Janarelli, Antonio Ferrari y Jesús Nieto que realizaron algunas de las últimas intervenciones en la cruz. En 1958 un estudio de la madera de la reliquia conservada en Liébana, llegó a la conclusión de que se trata del fragmento de un árbol que crece en Palestina y su antigüedad podía remontarse fácilmente a dos mil años. A la izquierda del templete barroco aparece el cenotafio con la estatua orante de don Francisco de Cossío. Junto a esta capilla se encuentra la sacristía, que permanece cerrada a las visitas, donde se han conservado dos cuadros en lienzo bastante deteriorados con escenas de la vida de Cristo, quizá del siglo XVIII, y una cruz procesional renacentista.

El claustro

Dos arcos apuntados dan paso al claustro, donde también llegaron las restauraciones de este siglo, que hicieron desaparecer las ventanas dobles ajimezadas que se encontraban sobre la entrada. En uno de los muros del atrio que da al interior se puede ver un relieve que el escultor Jesús Otero dedicó a Beato de Liébana en 1973. Construido en el siglo XVII, momento en que se emprendió una importante ampliación del monasterio, se trata de una sobria construcción cuadrangular de dos niveles y filiación herreriana. Está formado por una galería cubierta de sillería con pequeñas ventanas rectangulares que descansan sobre un corredor abierto al patio por arcaduras de medio punto. En sus muros se han colocado una serie de paneles con textos que explican diversos aspectos relacionados con la historia del cenobio. Es interesante el apartado dedicado a los escritos de Beato y sus posteriores ilustradores mozárabes, algunos de cuyos trabajos son aquí reproducidos.

Otras dependencias

La reforma trajo consigo la demolición de las dependencias construidas en el XVII que fueron sustituidas por el bloque rectangular anteriormente mencionado en que se ubican las celdas de los monjes, la hospedería, cocina, refectorio, capilla, biblioteca... Lo más notable de este edificio es un escudo de 1614 sobre la entrada, que lleva en sus cuarteles circundados por el Toisón de oro, los emblemas de los reinos de España.


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