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J. I. ARMINIO SANTO TORIBIO Las primeras
autoridades civiles y eclesiásticas de
Cantabria se dieron cita ayer en el Monasterio
de Santo Toribio de Liébana, con motivo
de la apertura del Año Jubilar, evento
que se pretende impulsar a nivel nacional e
internacional, coincidiendo con el cambio de
siglo y milenio. Los actos fueron presididos por
el obispo de Santander, José Vilaplana, a
quien acompañaron el arzobispo de Oviedo,
Gabino Díaz Merchán, el obispo de
Astorga, Camilo Lorenzo Iglesias, el obispo de
Orense, el cántabro Carlos Osoro Sierra,
y el obispo auxiliar de Oviedo, Atilano
Rodríguez. Entre las autoridades civiles,
destacó la presencia del presidente
regional, José Joaquín
Martínez Sieso, acompañado por el
vicepresidente, Miguel Angel Revilla, y cuatro
consejeros. También acudieron a la cita
el delegado del Gobierno en Cantabria, Alberto
Cuartas; el presidente del Parlamento, Rafael de
la Sierra; el embajador de Hungría, Pal
Varga, y Elgmar Mayer, párroco de
Breitenfeld, distrito de Viena (Austria) en el
que fue adquirido el órgano estrenado
ayer en el monasterio lebaniego. Ejerció
de anfitrión el alcalde de
Camaleño, Jesús Celada, al que se
unieron los regidores de la comarca, entre otras
muchas autoridades. Martínez Sieso
destacó la importancia del evento.
«Es un acontecimiento excepcional, tanto
desde el punto de vista religioso como cultural,
y va a hacer que muchísimos peregrinos,
procedentes de todo el mundo, se acerquen a
Santo Toribio a ganar el jubileo. Yo espero que
encuentren en Liébana, en Cantabria, la
paz que van buscando». El presidente
confía en que sea un año
magnífico: «Estamos haciendo un
esfuerzo especial de promoción, de tratar
de llevar este Año Jubilar por todos los
rincones; se ha trabajado en los últimos
meses y los seguiremos haciendo; eso dará
unos resultados muy positivos a todos los
niveles». El consejero de Cultura,
José Antonio Cagigas, refrendó sus
palabras: «Dentro de nuestro patrimonio,
sumamente rico, el Año Jubilar es uno de
los elementos más importantes. Por lo
tanto, supone una posibilidad mayor, desde el
punto de vista del Gobierno, de que
Liébana y Cantabria puedan ser mucho
más conocidas. Es una escusa, yo
diría perfecta, para que muchos
más ciudadanos puedan acercarse a
Liébana y disfrutar de estas maravillosas
montañas». El obispo de Orense, el
cántabro Calos Osoro, dijo que su
presencia tenía lugar «con mucho
gusto», porque «venir otra vez a la
tierra donde uno nació y ha dado una
parte importante de su vida es siempre
importante. Hacerlo, además, cuando se
abre el Año Santo, supone para mí
el ejercicio de una experiencia de fe muy
relevante. Es un compromiso también de
identificarme cada día más con
Nuestro Señor en el modo de entregar la
vida por los demás». Entre los
miles de peregrinos llegados a Santo Toribio,
destacó la presencia de los integrantes
de la Cofradía de la Santísima
Cruz, creada en 1181. Portaban un distintivo en
la solapa (el Lignum Crucis) y su presidente,
Manuel Bulnes, tuvo un protagonismo especial al
ser portador del martillo con el que el obispo
abrió la Puerta del
Perdón. |