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26/12/99

El obispo exhorta «a buscar a Cristo en los pobres» al abrir el año jubilar del 2000

El obispo de la Diócesis, monseñor José Vilaplana, exhortó ayer a «buscar a Cristo en los pobres» a los cientos de santanderinos que participaron en la solemne ceremonia de apertura del año jubilar en la Catedral. La conmemoración del bimilenio del nacimiento de Cristo se inició en la parroquia contigua del Cristo. Desde allí, arrancó la procesión a las doce en punto, mientras las campanas de la Catedral y de todas las iglesias de la región tocaban al unísono anunciando el nuevo año santo. La primera peregrinación diocesana a la Catedral congregó a cientos de familias. Desde ayer hasta el 6 de enero del 2001 las catedrales católicas mantendrán sus puertas abiertas para acoger a los peregrinos que se dispongan a ganar las indulgencias que se conceden durante los años jubilares. Unas gracias divinas que también se pueden ganar poniendo en práctica las virtudes que recogen las bienaventuranzas, visitar a un enfermo, acompañar la soledad de un anciano, en definitiva, viviendo de raiz el Evangelio. En la catedral santanderina todo estaba dispuesto para el realce de la liturgia. En las naves laterales se habían instalado unas grandes pantallas de televisión para que los asistentes a la apertura del año jubilar y de la Misa de Navidad pudieran seguir todo el ritual. Monseñor Vilaplana concelebró la Eucaristía con miembros del cabildo catedralicio y sacerdotes religiosos. El obispo inició su homilía transmitiendo un saludo muy afectuoso de su predecesor, monseñor Juan Antonio del Val, ausente por motivos de edad. Al proclamar su alegría por el nacimiento del hijo de Dios, glosó el salmo de «Gloria a Dios en el Cielo» para ahondar en una serie de reflexiones y reclamó la necesidad de cultivar la alegría : «no podemos estar tristes cuando ha nacido la Vida». El coro «A Cappella» cantó diversos salmos y villancicos y durante la presentación de las ofrendas un rabelista ejecutó antiguas melodías que antaño se tocaban en los pueblos de Cantabria por estas fechas. Por expreso deseo de monseñor Vilaplana la colecta recaudada ayer tenía como destino Cáritas de Venezuela. Las campanas de la catedral volvieron a sonar al término de la ceremonia que se prolongó por espacio de casi dos horas. A las dos menos diez de la tarde y durante diez minutos no dejaron de tañer alborozadas, mientras muchos de los automovilistas que a esas horas circulaban por Calvo Solteo pararon sus coches para contemplar ese inusual espectáculo. Tal como dijera el obispo Vilaplana ayer: «las campanas expresan nuestro júbilo porque hace 2000 años nos ha nacido un Salvador». Así, al menos pareció entenderlo su tañedor.

 

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