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Liébana, una comarca diferente

José Ignacio Arminio Roiz

Liébana constituye, quizás, la comarca histórica y natural más conocida y mejor definida de la región de Cantabria (España). Se sitúa en el Suroeste de la Comunidad Autónoma, lindando con las provincias de Asturias, León y Palencia. Ocupa una extensión de aproximadamente 570 kilómetros cuadrados, englobando los municipios de Cabezón de Liébana, Camaleño, Castro Cillorigo, Pesaguero, Potes, Tresviso y Vega de Liébana. Se trata de un territorio de montaña, incluso de alta montaña en algunas zonas, compartimentado en varios valles que confluyen en el centro de la comarca, donde se encuentra la capital, la villa de Potes. Así, cabe resaltar el valle de Valdebaró, que surca el río Deva; el valle de Cereceda, atravesado por el Quiviesa; el valle de Piedrasluengas, con el río Buyón como eje, y el valle de Cillorigo, por donde discurren las aguas de los tres ríos, ya unidas, con el nombre del Deva y camino del Mar Cantábrico.

Una gran valle cerrado y muy escarpado

La Liébana es la zona más escarpada de la región cántabra. Se trata de un gran valle cerrado (subdividido en los cuatro antes enumerados) cuyos límites son las cubres más altas situadas en los extremos (Peña Vieja, Peña Remoña, Peña Olvidada, Bistruey, Peñasagra, Peña Labra, Peña Prieta...), todas ellas con una altitud que se sitúa entre los 2.000 y los 2.600 metros, siendo las más altas de la región. Destaca la presencia de los Picos de Europa. Dicen las crónicas que «los Picos» eran los primeros que se veían desde el mar, por los navegantes. También cuentan las crónicas que aquí Dos Pelayo inició la Reconquista de España contra los árabes (siglo VIII), en una batalla que comenzó en el lugar de Covadonga (macizo occidental de los Picos de Europa) y acabó en Liébana. El Estado español creo en esta zona, entre el Cares y el lago Enol, el primer Parque Nacional del país, ahora ampliado a Liébana.

Las grandes diferencias altitudinales y las fuertes pendientes, unidas a las diversas orientaciones que presentan las laderas, proporcionan una gran variedad de condiciones ambientales y, por tanto, la posibilidad de desarrollo de una multitud de formaciones y asociaciones vegetales en la comarca.

Fenómenos de microclima

En cuanto a las características climáticas, a pesar de que Liébana está situada en una región atlántica, la orientación de las vertientes de los valles y la altitud son causa de fenómenos de microclima. Así, en el fondo de los valles aparece un microclima mediterráneo, que se va transformando en atlántico húmedo en las zonas más altas, hasta llegar a las cimas más elevadas donde se alcanzan características subalpinas o alpinas. Esta graduación climática da lugar a unas temperaturas medias relativamente suaves: 28,8 grados centígrados de máxima y 7,9 grados de mínima. El índice pluviométrico es elevado, aunque inferior al de otras zonas de Cantabria; se sitúa entre los 1.000 y 1.200 milímetros anuales. Las características biogeográficas del área están, naturalmente, determinadas por la estructura física, por el relieve y, paralelamente, por la diferenciada exposición al sol. Así, a lo largo de las laderas montañosas se desarrolla la vegetación en escalones. El nivel inferior es el dominio natural de la encina y el alcornoque (especies mediterráneas) y aparecen añadidos algunos prados y tierras de cultivo. En el nivel medio (700-1.500 metros de altitud) aparecen como especies dominantes el roble y el rebollar. El nivel alto (a partir de 1.500 metros) es el dominio del haya. La riqueza arbórea de los montes lebaniegos ha constituido un componente esencial de la estructura socioeconómica de esta zona.

Una comarca tradicionalmente aislada

Todos estos elementos físicos han condicionado históricamente el desarrollo de la comarca. Liébana ha constituido tradicionalmente una zona aislada, en la que dominaba una economía rural de subsistencia, cuyos caracteres precapitalistas se mantuvieron prácticamente hasta la década de los cincuenta. A partir de esa fecha, se ha desarrollado un proceso de plena integración en el mercado y de modernización. Como resultado de esta integración en condiciones de dependencia, Liébana constituye una comarca rural deprimida en la que se están asentando nuevos usos que determinan procesos de transformación muy fuertes. En los últimos años, cabe resaltar la presencia de un nuevo fenómeno social: el turismo rural. Miles de personas, procedentes de todo el mundo, visitan Liébana cada año, especialmente si coinciden con un Año Jubilar. En el plano demográfico, que constituye uno de los indicadores más relevantes de la situación socioeconómica, Liébana presenta, desde hace varias décadas, una situación de grave crisis, materializada en la despoblación, el envejecimiento y la desnatalidad. Esta profunda depresión demográfica está en estrecha relación con la evolución económica de la comarca, concretamente con las transformaciones en las estructuras productivas agrarias (sector económico básico) y con la integración de la comarca, tradicionalmente aislada, en una economía cada vez más globalizada.

 

 


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